La DGT está multando a las personas que llevan un accesorio muy común e ilegal en su retrovisor

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La Dirección General de Tráfico ha puesto el foco en un gesto cotidiano que pasa desapercibido para muchos conductores pero que puede derivar en sanción. Se trata del hábito de colgar objetos del retrovisor interior, especialmente el popular ambientador. Aunque su uso está ampliamente extendido, la normativa española es clara respecto a cualquier elemento que pueda afectar a la visibilidad o a la concentración al volante.

No es ningún secreto que estos ambientadores forman parte del interior de miles de vehículos, en gran medida por su bajo coste y facilidad de colocación. Sin embargo, su presencia en el campo visual del conductor puede suponer un problema desde el punto de vista de la seguridad vial. La legislación no menciona de forma explícita este tipo de accesorios, pero sí establece la obligación de mantener una visión despejada de la carretera en todo momento.

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El riesgo no se limita únicamente a la posible reducción del campo de visión. El movimiento constante del ambientador mientras el coche está en marcha puede generar una distracción visual que, aunque leve, resulta suficiente para comprometer la atención en momentos clave. Este factor adquiere mayor relevancia en entornos urbanos o en situaciones de tráfico intenso, donde la capacidad de reacción debe ser inmediata.

La infracción, en caso de ser considerada como tal por un agente de tráfico, puede conllevar una multa de hasta 200 euros. La decisión depende de la interpretación de si el objeto interfiere de manera efectiva en la conducción. Por ello, la presencia del ambientador no implica automáticamente una sanción, pero sí abre la puerta a ella si se percibe como un elemento que compromete la seguridad.

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Un detalle pequeño con impacto en la conducción

Lo destacable en este caso es que la normativa se centra en el principio general de seguridad, más que en la prohibición concreta de objetos. Esto implica que no solo los ambientadores pueden ser motivo de sanción, sino también otros elementos como colgantes decorativos, dispositivos electrónicos mal ubicados o incluso soportes para teléfonos colocados en zonas inadecuadas.

La DGT ha insistido en la importancia de mantener el parabrisas y el entorno del retrovisor completamente despejados. Esta recomendación responde a estudios que relacionan las distracciones visuales con un aumento significativo del riesgo de accidente. Incluso una interferencia mínima puede alterar la percepción del entorno y retrasar la toma de decisiones.

Por otro lado, el mercado ha evolucionado para ofrecer alternativas más seguras. Existen ambientadores diseñados para colocarse en las salidas de aire o en otras partes del habitáculo que no afectan al campo visual del conductor. Estas opciones permiten mantener el confort sin introducir elementos potencialmente problemáticos.

El endurecimiento del control sobre este tipo de prácticas refleja una tendencia más amplia hacia la tolerancia cero con cualquier factor que pueda distraer al conductor. La seguridad vial no solo depende de grandes decisiones o tecnologías avanzadas, sino también de pequeños detalles que influyen directamente en la atención y en la capacidad de respuesta durante la conducción.