La DGT permite, con un simple curso, tener el carnet de conducir manual si te sacaste el de automático

Renault 5 E-Tech
DGT. DGT
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La Dirección General de Tráfico ha introducido una modificación relevante en el acceso al permiso de conducir que afecta directamente a quienes obtuvieron el carnet con un vehículo automático. A partir de ahora, es posible eliminar la restricción que limita la conducción a este tipo de transmisiones mediante la realización de un curso específico, sin necesidad de repetir el examen práctico completo. La medida simplifica un trámite que hasta ahora exigía volver a presentarse a una prueba oficial.

Este cambio responde a la creciente popularización de los vehículos automáticos, impulsada especialmente por la electrificación del parque móvil. Cada vez más conductores optan por examinarse con este tipo de coches, pero posteriormente pueden necesitar conducir un vehículo con cambio manual, ya sea por motivos laborales o personales. En este contexto, la nueva regulación facilita la transición sin obligar a reiniciar el proceso desde cero.

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El procedimiento establece que el titular del permiso deberá completar una formación práctica en una autoescuela, centrada exclusivamente en el manejo del cambio manual. Una vez superado el curso, la autoescuela certifica la aptitud del alumno y se procede a la actualización del permiso para eliminar el código restrictivo asociado a la transmisión automática.

Un trámite más ágil y adaptado a la evolución del mercado

Hasta ahora, quienes querían suprimir la limitación debían presentarse nuevamente a un examen práctico con un vehículo manual, asumiendo costes y tiempos similares a los del proceso inicial. Con la nueva fórmula, el itinerario se simplifica notablemente, reduciendo la carga administrativa y ajustándose mejor a la realidad del mercado.

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Lo destacable en este caso es que la medida no elimina la exigencia de formación, sino que la concentra en los aspectos técnicos que realmente marcan la diferencia entre ambas transmisiones. El aprendizaje se focaliza en el uso del embrague, la coordinación de marchas y la adaptación a distintas situaciones de conducción.

Por otro lado, esta decisión encaja con la transición progresiva hacia una movilidad electrificada, donde los cambios automáticos predominan. Al mismo tiempo, mantiene la posibilidad de acceder a vehículos manuales sin trabas excesivas.

Por todo ello, la iniciativa de la DGT representa un ajuste normativo coherente con la evolución tecnológica del sector y con los hábitos actuales de los conductores, ofreciendo una solución intermedia entre la exigencia tradicional del examen completo y la necesidad de flexibilizar el sistema.