Audi reconoce el error y trabaja para recuperar el modelo icono de la marca

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Durante más de tres décadas, el Audi A4 fue mucho más que un coche. Fue un símbolo. El corazón de la gama. Un nombre asociado a equilibrio, prestigio y volumen de ventas. Por eso, cuando Audi decidió hacerlo desaparecer, el impacto fue inmediato. Y negativo.

El cambio fue tan frío como drástico. El A4 dejó de existir. Su lugar lo ocupó el A5, que rellenó su espacio natural en la gama. La justificación era interna. Ordenar números y separar tecnologías. Pero el mercado no lo entendió. Ni los clientes, ni los seguidores de la marca. El nombre pesaba demasiado como para borrarlo sin consecuencias.

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En Audi no descartan recuperar el A4

Con el paso de los meses, el ruido no se apagó. Al contrario. Audi empezó a darse cuenta de que había tocado una tecla sensible. Una que no debía. El problema no era el coche. Era el nombre. Y eso es lo más difícil de arreglar. Porque los nombres construyen identidad. Y el A4 era parte del ADN de Audi.

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Ahora, el discurso ha cambiado. El actual CEO, Gernot Döllner, ha reconocido públicamente que el movimiento fue un error. No es habitual escuchar algo así en una marca de este tamaño. Y menos aún abrir la puerta a volver atrás. Pero eso es exactamente lo que ha hecho Audi.

No hay promesas. No hay fechas. Pero sí una idea clara. Recuperar el A4 no está descartado. Podría llegar con un facelift. O con una nueva generación. El simple hecho de admitirlo ya es un giro importante. Audi empieza a mirar de nuevo a su origen.

Audi siempre tuvo problemas con los nombres

Este episodio no es aislado. El problema de Audi con los nombres comerciales viene de lejos. Siglas confusas. Números que no explicaban potencia y denominaciones que nadie entendía. Intentos constantes de ordenar la gama que acababan generando más dudas.

Incluso en su etapa eléctrica, Audi ha tropezado. El uso del término Performance para hablar de autonomía en modelos como el Q6 e-tron volvió a sembrar confusión. Buen producto. Mensaje poco claro.

Audi parece haber entendido la lección. Simplificar. Escuchar. Respetar su historia. Porque innovar es importante. Pero renunciar a un icono como el A4 fue ir demasiado lejos. Y ahora, la marca trabaja para volver al punto donde nunca debió salir.