Volkswagen deja de fabricar el último gran icono de principios de siglo

Volkswagen para la producción del Golf
El Touran dice adiós tras ser uno de los referentes en su segmento
Volkswagen ha tomado la decisión de dejar de fabricar el Touran, un modelo que durante más de dos décadas ha representado como pocos la filosofía práctica y racional del automóvil europeo de principios de siglo. El monovolumen compacto dejará de fabricarse en 2026, poniendo punto final a una trayectoria marcada por la funcionalidad, la versatilidad interior y una concepción del vehículo familiar hoy prácticamente desaparecida del mercado.
Presentado en 2003, el Touran nació para cubrir el hueco existente entre el Golf y el Sharan, con el objetivo de ofrecer un vehículo espacioso sin recurrir a grandes dimensiones exteriores. Desde el primer momento destacó por su aprovechamiento del espacio, su modularidad y un comportamiento dinámico más cercano al de un turismo que al de un vehículo familiar tradicional. No es ningún secreto que este enfoque fue clave para su éxito inicial, en un contexto en el que los monovolúmenes compactos vivían su mayor auge comercial.
A lo largo de sus dos generaciones, Volkswagen optó por una evolución continuista del modelo. El diseño se fue adaptando de forma discreta a los nuevos lenguajes estéticos de la marca, mientras que el foco se mantuvo en mejorar la calidad percibida, la seguridad y la eficiencia de las motorizaciones. El Touran nunca buscó destacar por imagen, sino por equilibrio general y por una propuesta coherente orientada al uso diario.
Durante años, el modelo fue una referencia entre familias que priorizaban espacio, confort y soluciones prácticas como las siete plazas reales o los múltiples sistemas de plegado de asientos. Sin embargo, el mercado comenzó a cambiar de forma progresiva, desplazando este tipo de vehículos hacia un segundo plano frente a la creciente popularidad de los SUV.
El adiós definitivo al monovolumen compacto
La desaparición del Touran es consecuencia directa de una transformación profunda del mercado europeo. El auge de los SUV y crossover ha reducido drásticamente la demanda de monovolúmenes, hasta el punto de convertirlos en una opción residual dentro de las gamas generalistas. En este sentido, el Touran ha resistido más tiempo que muchos de sus rivales, pero finalmente ha sucumbido a una tendencia imparable.
Lo destacable en este caso es que el Touran simboliza una forma de entender el automóvil basada en la lógica funcional. Frente a la estética robusta y la posición de conducción elevada de los SUV, el monovolumen ofrecía una eficiencia espacial difícil de igualar, con menores compromisos en consumo, visibilidad y accesibilidad. Su retirada confirma que estas virtudes han dejado de ser prioritarias para una mayoría del mercado.
Por otro lado, la decisión encaja con la estrategia industrial de Volkswagen, centrada en simplificar su gama y concentrar recursos en modelos con mayor rentabilidad y proyección futura. La electrificación, el uso de plataformas globales y la reducción de variantes obligan a prescindir de vehículos con arquitecturas específicas y volúmenes de venta limitados.
Cabe destacar que el legado del Touran permanece como referencia de equilibrio y sentido práctico. Fue durante años un modelo ejemplar en calidad de fabricación, comportamiento y funcionalidad, cualidades que definieron a toda una generación de vehículos familiares.