BMW cambia el motor para salvar el V8

Logo BMW
BMW. BMW
Compartir

BMW ha realizado una importante reconfiguración técnica en el corazón de su gama más prestacional con el objetivo de mantener vivo su emblemático motor V8 frente a la entrada en vigor de la normativa Euro 7. Esta nueva legislación, que endurece los límites de emisiones contaminantes para vehículos a partir de 2027, ha obligado a la marca bávara a revisar en profundidad su planteamiento mecánico para seguir ofreciendo altos niveles de rendimiento sin comprometer el cumplimiento normativo. Como resultado, el bloque V8 biturbo de 4,4 litros se mantiene, pero con una serie de modificaciones internas que marcan un antes y un después en su evolución.

El motor en cuestión, designado como S68, sigue siendo la pieza central de modelos como el nuevo M5 y el SUV de altas prestaciones XM Label. Sin embargo, su funcionamiento ha sido optimizado con la adopción del ciclo Miller, una estrategia técnica que ajusta el cierre anticipado de las válvulas de admisión para reducir las pérdidas térmicas y mejorar la eficiencia de la combustión. Esta modificación permite disminuir de forma notable las emisiones contaminantes, aunque con una ligera pérdida de potencia respecto a las versiones anteriores. En concreto, el nuevo M5 verá reducida su entrega en torno a 40 caballos, situándose en cifras próximas a los 540 CV en lugar de los 577 CV originales.

PUEDE INTERESARTE

Cabe destacar que esta pérdida de rendimiento en el bloque térmico no implica una merma global en las prestaciones del conjunto. Ambos modelos, tanto el M5 como el XM, cuentan con un sistema híbrido que aporta potencia adicional mediante un motor eléctrico integrado. Esta combinación sigue ofreciendo cifras contundentes de aceleración y recuperación, conservando el carácter deportivo que define a la división M. En este sentido, la recalibración del sistema híbrido compensa la menor entrega del motor de combustión, manteniendo una respuesta contundente y lineal.

PUEDE INTERESARTE

Reconfiguración híbrida sin renunciar a las sensaciones

Además de la adaptación del motor térmico, BMW ha optimizado los sistemas de gestión electrónica, la refrigeración y el control de emisiones para lograr un equilibrio entre eficiencia y rendimiento. Esta actualización permite cumplir con los estándares de Euro 7 sin recurrir a una electrificación completa o a un cambio radical de arquitectura mecánica, algo que muchos fabricantes están considerando como única vía. Lo destacable en este caso es que BMW ha logrado preservar la esencia de su V8 biturbo sin sacrificar su legado dinámico ni recurrir a soluciones de menor cilindrada.

Por otro lado, esta actualización técnica forma parte de un rediseño más amplio de la gama M de cara a 2026, en la que los ajustes no se limitan al motor, sino que incluyen también mejoras en software, conectividad y puesta a punto de chasis. Llama especialmente la atención el esfuerzo por mantener la identidad de modelos como el M5 en un contexto normativo que presiona hacia la homogeneización mecánica. Por todo ello, esta evolución técnica del V8 se presenta como una respuesta directa a los desafíos del presente sin renunciar a las raíces deportivas de la marca.