NBA 2K27, un DeLorean a medida para brillar junto a Jordan o el primer LeBron
Volvemos a la mejor cancha virtual posible para disfrutar de la NBA con un salto notable en su gameplay y las pegas habituales de su monetización
NBA 2K26, un billete a soñar con la esencia del deporte
El debate anual con NBA 2K casi nunca está en lo que pasa dentro de la pista, sino en todo lo que orbita a su alrededor. Y lejos de imaginar en qué se puede convertir el juego en unos años con el DLSS 5 más allá de la espectacularidad de los primeros clips del NBA 2K27, la balanza se inclina más que nunca hacia el parqué.
Eso deja al título como un posible referente para generaciones de juegos deportivos, tanto en la preparación como en la ejecución de un gameplay notable en todas sus características.
La diferencia está en el parqué
Mi primera reacción ante 2K27 está en los menús: en lo que se siente al abrir el juego, recrear la esencia de la NBA y pasear mientras escucho la banda sonora para saber si me siento más identificado con jugar de una manera o de otra, aunque casi siempre miro de reojo al modo Eras. En ese viaje de unos 15 o 20 minutos bicheando todas las opciones sin jugar a nada, el mayor impacto llega a través de los detalles.
El mimo al recurrir a la recreación de los pequeños gestos, saludos y particularidades de las estrellas en los fondos de los menús es la forma más sutil de abrazar lo que es a día de hoy la NBA. Con esa base sobre la que construir el juego, todo funciona. Empezando por el valor de la defensa, tanto en el perímetro como en la protección del aro, donde ahora el impacto del físico es mucho más relevante. Y se nota cuando quieres sentirte Jokić apretando segundo a segundo para ganar metros antes de soltar el brazo.
A mi gusto, el gameplay ha mejorado considerablemente, sobre todo por el valor de las penetraciones y de las bandejas en ataque, resultando mucho más fluido y práctico. A partir de ahí, las mecánicas lo son todo al ir unidas a los detalles comentados en las animaciones; en ese bucle, la información sobre las mecánicas de tiro y los datos en pantalla han mejorado de forma notable.
El vil metal
Si el gameplay mejora como en los dos últimos años, tanto en las mecánicas como en el bucle jugable, ¿por qué surge una duda de fondo? Pues por la monetización, como siempre, pero en este caso el peso es aún mayor porque se vincula al jugador offline de Mi Carrera con el de La Ciudad online, lo que pasa factura a la hora de mantener una progresión larga con atributos. Por no hablar de lo que significa para la creación de jugadores la incorporación de perfiles en el modo MyCareer Eras.
La trampa del hype con una de las actualizaciones más sonadas deja un peaje indudable y, al mismo tiempo, una de las opciones más jugosas hasta la fecha. Como jugador de Mi Carrera y de MyGM, encuentro ahora variantes que hasta el momento eran inimaginables al manejar a un solo jugador, ya que estas solo existían a la hora de gestionar un equipo en la era de Bird, Jordan o LeBron, entre otros.
El poder entrar ahí en primera persona es el gran cambio. Más allá de la revitalización narrativa —algo encorsetada, aunque muy ligada al estilo estadounidense—, la realidad es que supone el mejor refugio para los que queremos algo más que inspeccionar la ciudad o simplemente saltar a la cancha.
Para quienes disfrutamos de la gestión, la simulación de temporadas y la perspectiva histórica, el bloque MyNBA / Modo Eras sigue siendo el valor más seguro del título. La base de datos es una joya enciclopédica: reencontrarse con drafts legendarios, modificar el destino de franquicias a la deriva o reimaginar el baloncesto de otras épocas continúa siendo una experiencia adictiva. Ahora tiene más valor que nunca, a pesar de que la interfaz pide a gritos un lavado de cara desde hace años.
Conclusiones
NBA 2K27 es un triunfo rotundo en lo que a simulación de baloncesto se refiere. La ambientación en los pabellones, el acabado fotorrealista y, sobre todo, un juego defensivo exigente bendicen la experiencia offline. Como gran amante de la NBA, veo los mejores detalles en los jugadores, en sus gestos y en sus movimientos, cada vez más cercanos a la realidad. El dilema está en encorsetar todo eso a la moneda virtual en determinadas paradas del camino. Yo siempre elijo empezar en el modo LeBron para aprovechar los primeros pasos de Pau Gasol, que fue quien me enganchó en su momento a las madrugadas de NBA. Aquí lo puedo volver a hacer, y sigue siendo tan gratificante como aquellas noches universitarias donde todo era baloncesto.
Lo mejor:
- La jugabilidad da un paso más: la defensa perimetral y la protección de aro son soberbias
- La opción jugable en MyCareer Eras es un sueño
Lo peor:
- El condicionante de los micropagos en el offline le puede pesar al casual
- La interfaz en determinados modos sigue siendo la misma desde hace años

