Un adiós con corazón y ambición, pero también con demasiadas espinas en el camino
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My Hero Academia está de constante despedida: primero fue el manga en 2024, el anime en 2025 y ahora le toca el turno al videojuego. Con My Hero Academia: All’s Justice, Bandai Namco y Byking se han propuesto ofrecer el homenaje definitivo al anime, recorriendo su Arco Final con una ambición que se nota desde el primer minuto. Como ya os contamos en el avance, nosotros queríamos creer. Y durante muchas horas, lo hicimos.
Estamos ante un título que destila amor por el material original. Se percibe en la selección de personajes, en la recreación de escenas clave, en los guiños constantes a los fans y en la voluntad de abarcarlo absolutamente todo. El problema es que, como suele ocurrir en este tipo de adaptaciones, la pasión no siempre va acompañada del equilibrio necesario para que la experiencia sea memorable.
Un modo historia tan fiel como irregular
El gran reclamo de All’s Justice es su modo historia, centrado en los acontecimientos finales del anime y en el inevitable enfrentamiento entre Deku y All For One. La estructura nos permite vivir batallas que suceden en paralelo, alternando personajes y puntos de vista, algo que ayuda a entender mejor la magnitud del conflicto. Cuando el juego acierta, lo hace de verdad: las cinemáticas más importantes están recreadas con escenas 3D muy cuidadas que capturan el dramatismo y el tono épico del anime.

Sin embargo, la narración es inconsistente. Se alternan escenas espectaculares con otras resueltas mediante imágenes estáticas o animaciones de calidad cuestionable, lo que rompe el ritmo y puede resultar confuso incluso para quienes conocen bien la historia. A esto se suma un problema más grave: la dificultad. Durante la primera mitad del modo historia, el combate resulta desafiante pero estimulante. Después, el juego decide pisar el acelerador sin miramientos.
Los picos de dificultad en los últimos capítulos son, sencillamente, desmedidos. La IA reacciona de forma casi perfecta, castiga cualquier error con daños exagerados y convierte momentos narrativos clave en ejercicios de paciencia. El jefe final merece mención aparte: varias fases consecutivas, ataques apenas telegráficos y una sensación constante de injusticia que empaña por completo lo que debería ser el clímax emocional del juego.

Un sistema de combate mejorado… pero lejos de brillar
A nivel jugable, All’s Justice introduce mejoras respecto a entregas anteriores. Los personajes se mueven con mayor agilidad, los golpes tienen más peso y el ritmo general de los combates es más fluido. El sistema de equipos de tres personajes añade cierta profundidad estratégica y permite cambiar el rumbo de una pelea en el momento justo.
El gran punto fuerte aquí es el plantel: más de 60 personajes jugables, todos ellos con estilos claramente diferenciados. Hay variantes de Deku para distintos tipos de jugador, un Bakugo explosivo y agresivo, personajes más tácticos como Hanta Sero y auténticas rarezas jugables que aportan variedad real. Experimentar con el roster es, sin duda, una de las mayores alegrías del juego.

Pero el combate nunca termina de alcanzar la satisfacción que uno espera. Los esquives carecen de invulnerabilidad clara, los contraataques no siempre responden como deberían y el balance es muy discutible. Algunos personajes y enemigos cuentan con armadura excesiva o ataques difíciles de evitar, lo que genera enfrentamientos caóticos más que intensos. En modos libres o multijugador esto se tolera mejor; en el modo historia, desespera.
Mucho contenido, ejecución desigual
Más allá de la historia, el juego ofrece una cantidad notable de contenido. El modo Team-Up Mission introduce una especie de hub urbano por el que podemos movernos libremente, reclutar héroes y completar misiones secundarias. Es un soplo de aire fresco y una buena idea sobre el papel, aunque en la práctica muchas misiones resultan repetitivas y poco inspiradas. El propio juego parece consciente de ello y permite “saltarlas”, algo que dice más de lo que debería.

Otros modos como Archive Battles o los episodios centrados en personajes concretos aportan valor añadido, especialmente para los fans más nostálgicos. Revisitar combates de temporadas anteriores y desbloquear pequeñas escenas adicionales ayuda a reforzar la sensación de estar ante una celebración de toda la serie, no solo de su final.
En lo audiovisual, All’s Justice cumple con nota. El apartado gráfico es colorido y fiel al anime, las actuaciones de voz (en japonés y en inglés) cumplen y el rendimiento es estable incluso en los momentos más caóticos.

Conclusiones
My Hero Academia: All’s Justice es un juego que quiere ser muchas cosas a la vez: homenaje, despedida, celebración y evolución de la saga. En parte lo consigue, especialmente cuando deja que el jugador disfrute de su enorme elenco y de sus mejores combates sin trabas artificiales. Pero sus problemas de balance, una dificultad mal ajustada y una ejecución irregular impiden que alcance la grandeza que promete. Un adiós con corazón y ambición, pero también con demasiadas espinas en el camino. Los fans sabrán perdonarlas; el resto, quizá no tanto.
Plataforma analizada: PlayStation 5
Lo mejor:
- Un roster enorme y variado, lleno de personalidad
- Gran cantidad de contenido para los fans
- Momentos narrativos muy bien recreados
Lo peor:
- Picos de dificultad injustificables
- Combate poco equilibrado y a veces frustrante


