Dani Pedrosa recuerda cómo se motivaba para competir contra Jorge Lorenzo: "Tenía un saco de boxeo con su cara"

Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo, en rueda de prensa. Cordon Press
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Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo fueron dos de los grandes nombres que marcaron una época en el motociclismo español. Antes de que Marc Márquez irrumpiera con fuerza en MotoGP, ellos ya habían protagonizado una batalla particular que venía de lejos y que alcanzó su máxima expresión en la categoría reina. Dos pilotos con personalidades muy diferentes, pero con una ambición prácticamente idéntica: ganar. Su rivalidad empezó a cocinarse en las categorías inferiores y explotó definitivamente con la llegada de Lorenzo a MotoGP en 2008. Desde entonces, cada vez que ambos compartían pista había algo más en juego que una simple posición. Aquella tensión se convirtió en uno de los ingredientes de una generación dorada del motociclismo español, con Valentino Rossi, Casey Stoner y posteriormente Márquez como otros protagonistas de unas parrillas absolutamente cargadas de talento.

Años después, con las heridas deportivas ya cerradas y una perspectiva muy diferente, Pedrosa ha repasado aquella etapa en DAZN. El catalán reconoce que la rivalidad con Lorenzo tenía un componente especial y que, de alguna manera, también funcionaba como gasolina para mejorar. No se trataba únicamente de intentar ganar carreras, sino de encontrar constantemente la forma de superar al rival que tenía justo al lado. Pedrosa admite que entrenaba con la mirada puesta en esa batalla y que la presencia de Lorenzo le obligaba a exigirse todavía más. Con el paso del tiempo, aquella rivalidad se transformó también en reconocimiento hacia la capacidad del otro.

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La confesión más cruda de Dani Pedrosa

Y es ahí donde aparece la confesión que mejor resume hasta qué punto llegaba aquel pique. Pedrosa cuenta que la competición con Lorenzo estaba tan interiorizada que incluso utilizaba su figura como una particular fuente de motivación durante los entrenamientos. "Estoy seguro que Jorge tenía una diana ahí con mi cara y tiraba los dardos", comenzó explicando entre risas. Y entonces llegó la réplica: "Yo tenía el saco de boxeo con su cara y daba puñetazos. Era así, real".

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El nivel de rivalidad era máximo: "Yo iba a entrenar e iba pensando en que no me podía ganar, yo tenía que estar siempre delante de él". Tanto, que Pedrosa establecía una curiosa diferencia entre sus rivales: "Si me ganaba Rossi, bueno, pero Jorge no". Una batalla que resumió con una frase todavía más reveladora: "Había una energía que te hacía mejorar; qué tengo que hacer para que él quede detrás". El pique fue intenso, sí, pero con los años acabó convertido en admiración mutua.