Lewis Hamilton tira de ironía y lanza un dardo a Charles Leclerc en plena carrera: "Gran forma de perder tiempo"
Aumenta la tensión en el box de Ferrari, con Lewis Hamilton jugándose el podio en el GP de los Países Bajos
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La tensión se ha instalado en Ferrari en pleno Gran Premio de los Países Bajos. Lewis Hamilton y Charles Leclerc, que partían juntos desde la quinta y la sexta posición de la parrilla respectivamente, han protagonizado una batalla interna que ha terminado sacando a relucir los nervios en el muro y, sobre todo, en el coche del británico. Hamilton se encontró durante varias vueltas pegado a su compañero, con más ritmo en ese momento de la carrera, pero sin recibir la oportunidad de adelantarle.
Una situación especialmente delicada en Zandvoort, donde las opciones de Ferrari de pelear por las posiciones de podio son reales tras el buen rendimiento mostrado durante el fin de semana. La clasificación ya había dejado señales de una situación distinta entre ambos pilotos: Hamilton estaba satisfecho con los cambios realizados en su SF-26, mientras Leclerc reconocía que no había terminado de sentirse cómodo.
El enfado de Lewis Hamilton con Leclerc
La paciencia de Hamilton, sin embargo, terminó por agotarse. El siete veces campeón del mundo permaneció atrapado detrás de Leclerc mientras veía cómo se escapaban segundos importantes en una carrera marcada por la lucha estratégica y las cambiantes condiciones de pista. Finalmente, el monegasco entró en boxes y dejó vía libre a su compañero, pero el daño ya estaba hecho. Nada más producirse la parada, Hamilton soltó una frase cargada de ironía por radio: "Gran forma de perder tiempo, buen trabajo". Un mensaje que refleja perfectamente su enfado por una situación que considera perjudicial para sus intereses. Y es que el británico no está dispuesto a dejar escapar ninguna oportunidad en una temporada en la que cada punto puede resultar decisivo en su pelea por el Mundial.
El episodio añade una nueva dosis de tensión a Ferrari, precisamente en un momento en el que la escudería parecía haber recuperado sensaciones en Zandvoort. Leclerc ya demostró su velocidad al terminar segundo en la carrera sprint del sábado, mientras Hamilton había sufrido más problemas hasta encontrar una configuración que le permitiera sentirse mucho más competitivo.
