El FC Barcelona y el Real Madrid protagonizan un fin de semana lleno de polémicas
Escándalo en La Cartuja: el golazo anulado a Lo Celso en el Betis - FC Barcelona
Sabemos que nadie se lo podía esperar, pero debemos confirmar que ha vuelto a ocurrir. El Sevilla y el Betis se enfrentaban este fin de semana al Real Madrid y al FC Barcelona, respectivamente, justo una semana antes de El Clásico, del partido de los partidos, del fin del universo, del evento de la Agenda 2030 (quizás) y sí, tenemos que confirmar, que ha vuelto a ocurrir. Ahora se llaman polémicas o interpretaciones, pero cuando el que escribe soñaba con ser periodista solían apodarse de manera diferente.
Porque los enemigos íntimos, los que hoy se tiran la lavadora, el frigorífico y el ambientador del coche, hasta hace dos días iban cogidos de la mano, porque el que ahora defiende a Javier Tebas -Joan Laporta- ante los desmesurados ataques de Florentino Pérez, caminaba sonriente junto al villano más villano en busca de la Superliga. Y ahora "quieren reventarlo todo". Casualidad, supongo.
Y mientras en Sevilla rebuscaban, utilizaban absolutamente todas las cámaras, existentes e inexistentes, daban marcha atrás un minuto, dos o los que fuesen necesarios para anular uno de los mejores tantos que se han marcado en esta competición desde hace años, en Madrid, en el mejor estadio del mundo, en la Pirámide Florentinista no encontraron cámaras ni tomas suficientes para saber si Arda Guler soltaba el codo y golpeaba en la cara, en la barbilla o en la cartera de Peque Fernández. Hoy por ti, mañana por mi.
Son tan buenos, buenísimos, que Lamine Yamal te marca un gol histórico, que Arda Guler se saca un trallazo para enamorarse y Kylian Mbappé te firma una jugada a la altura de muy pocos (o ninguno) y es por ello que, sin estas acciones mencionadas, posiblemente habrían ganado igual, para tranquilidad de los estamentos, llegarían a El Clásico con mucho aún en juego, pero aún así, la hacen.
Ellos siguen jugando a ser rivales, ellos siguen montando el show, unos siguen sin aparecer en sala de prensa cuando se enfandan y los otros se sumergen en asuntos extradeportivos para decir que España no les quiere y por eso el árbitro no pitó una falta (para no quererles, ahí está Dani Olmo aún) y el resto, los otros 18, viven de las migajas que se quedan en el plato.
Reunión de pastores, ovejas muertas. Hoy por ti, mañana por mi. Siempre por nosotros.
