Opinión

Los hermanos Williams la lían en Mestalla: Iñaki y Nico, Brothers ir arms

Redacción local

Nico e Iñaki Williams, suplentes en Mestalla ante el Valencia en Copa
Los hermanos Nico e Iñaki Williams, suplentes en Mestalla ante el Valencia en la Copa. (Foto: Athletic Club)
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Me pongo en la piel de Ernesto Valverde y hago mío el diseño del partido del Athletic Club, desde su llamativo once inicial hasta el segundo gol, al límite, como si se hubiera esperado para no darle turno de réplica al Valencia CF. Marco. Mato el partido de la Copa cuando en el aire flotaba la media hora de la prolongación y unos penaltis para los que, tomando en cuenta los últimos lanzamientos, no estamos debidamente preparados, por falta de dote, pericia y calidad técnica en el golpeo desde los once metros.

Mentiría si les digo que no estuve cerca del pasmo cuando vi el once titular repartido en el verde en función del socorrido sistema de Txingurri. Padilla, cual segundo de los tres comuneros ejecutados en Villalar. Gorosabel, que se transformó en 'Gorosalva' en el espacio intermedio marcado por el fallo infantil de Mikel Jauregizar y la jugada letal de dos hermanos que se alzaron en armas para aniquilar al Valencia en su propio campo de batalla.

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Laporte, hasta que me quede sin fuerzas. Iker Monreal, sublime, un león más para la causa. Lekue, que se dedicaba a quitarse balones de la cara porque Robert Navarro, que no reculaba, lo dejaba más solo que la una para que los que no lo pueden ni ver se cargaran de motivos para seguir machacándolo.

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Nico Serrano, casa feliz que soportó las dos ventanas que Valverde abrió para darle al Athletic el aire que el partido necesitaba. Vesga y Jauregizar, doble medio centro para aguantar la rabia que a Carlos Corberan le provocaba la impotencia de su equipo y la propuesta. Izeta. "Ahí te quiero ver, Urko", que diría José Iragorri, Hoss.

Con estos futbolistas, y sus maneras, sentía que más que lo que el Athletic fuera capaz de hacer, pesaba, como el plomo de esposas y grilletes, lo que el Valencia era incapaz de regalarle al choque para ser merecedor. A todo esto, Selton allá donde Sancet y sus prestaciones. Me precipité cuando en su día creí que tenía reminiscencias de Sarabia, el 'orfebre' de Gallarta.

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De una nada aparente, se materializó el 'sadismo' de Sadiq a la hora de dañar a su propio equipo. Sadiq, como si en el patio del colegio cuando la pelota se detiene a tus pies y la empujas con cierta desgana. Tablas. Lo que Valverde buscaba. Escenario propicio para su 'cuarto de hora'. De su cuartel, los tres primeros brigadistas.

El estilismo de Guruzeta, el 'puñal' de Yuri Berchiche, que por el puño echa flor y pólvora para reventar las primeras líneas del 'enemigo'. Ruiz de Galarreta, 'Ruiz', el '4' de Bielsa, Galaxy, la magia que se esparce por doquier para que la luna de Valencia ilumine a un Athletic aventurero, lúdico, a la espera del hachazo definitivo.

Veinte minutos. Como el periódico que gratis se repartía por los aledaños de Mestalla. Enfermiza megafonía de un pueblo con idioma propio, pero que se viene arriba y grita de manera alocada, "Puto vasco el que no bote". También los que se bajaron de Euskal Herria para pringarse de barro intentando paliar los estragos de la DANA. Entiendo que este Valencia nada tiene que ver con el de Fernando, el grandioso 'che' que recuerda la ovación con la que San Mamés premio un gol de bandera que le encajó a Juanjo Valencia.

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Extraño estadio, Club vendido y en venta, Equipo a la baja, Caótica afición nacida del miedo y los peligros de la naturaleza. Cerbero, Medusa, Hidra de Lerna, Minotauro y el perpetuo misterio de la Esfinge. Y mientras Tifón castigaba con saña la excelsa hermosura de la Sierra de Grazalema, en busca de la Quimera saltaron los hermanos Williams del mural donde se hallaban castigados, mancillados, atrapados.

De seguido, Tárrega hizo 'un Zamora', moderna manera de referirse a la 'Zamorana' que castigó con penalti al cuadro de Corberan. Estaba Guruzeta y su estilismo. Nico Serrano con su zurda bien probada. Galaxy, si Valverde le hubiera dicho "Tíralo tú, mago bendecido por un 'Loco'.

Y si me hubieran dado a elegir, Yuri, el que golpea la pelota como si el esférico le debiera dinero. Y de repente, Mikel Jauregizar, que, por haberlo jugado todo, el Athletic, en tropel, delega en él para la ejecución del disparo definitivo que metiera a los leones en semifinales.

Como si, desde Madrid, mi compañero hubiera sentido su cuerpo ya muy cargado y deshecho. Cabeza gacha. Carrerilla ciega. El portero ya se está lanzando. Como si le hubiera dicho, Anda, Jaure, dame el arma que la bala de tu pistola no es para mí. Qué bajonazo.

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Un penalti más desperdiciado de mala manera. Yo, en el lugar de Valverde, le habría dicho al referí que se olvidara de cobrar penas máximas a mi favor. El Athletic, sin embargo, este Athletic tuneado en su mitad, no se vino abajo. Muy superior a su rival. Pero como donde las dan las toman, un balón largo desnudó al Athletic en su integridad. Y cuando un delantero, quién, que más da, el que fuera, se plantó ante Padilla, Gorosabel, sombra definitiva del llamado a ser nuestro verdugo, le hizo un barrido fantástico.

Su pierna derecha. Si yo tuviera una escoba, Si yo tuviera una escoba...este balón barrería. Gorosabel. El 'barredor de tristezas'. La pieza necesaria para que el mural de los Williams se liberara y, juntos, tumbados en una cama ancha, pudieran volar hasta Mestalla y liarla parda al filo de lo imposible.

Nico Williams, que había huido de la base de la montaña izquierda para dejar de ser Sisifo, surgió en la banda derecha tras haberle puesto al tanto de sus planes a Iñaki. El cambio de roles descolocó a una zaga que se hallaba al borde de un ataque de nervios provocado por dos hermanos que se habían hecho fuertes luego de sus largas estancias en el dique seco. El pase de la muerte de rigor. El empuje suficiente del ejecutor. Nicolás e Iñaki, Iñaki y Nicolás. El pase a 'semis' bien valía la pubalgia del hermano pequeño.

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El [2-1] ponía en valor el acertado planteamiento de una semifinal a partido único y en campo del rival. Consumada la gesta, en Mestalla empezó a sonar "Local Hero". "Un tipo genial". Mark Knopfler. Dire Streats. "Going home".

El Athletic Club volvía a casa tras superar las dificultades...

"Nos vamos a casa, sí, donde el amor nunca se desvanece. Nos vamos a casa, sí, donde todo está en su lugar. Oh, nos vamos a casa".

Pasará un tiempo. Como si fueran dos años para mí. Los que se manifestaron en Mestalla para darle al Athletic el pase tan deseado serán los 'Brothers in Arms' cuya canción había sido adelantada. Iñaki y Nico. Hermanos de Armas. Triunfan. Y de seguido abrazan el pacifismo... "Pero está escrito a la luz de las estrellas ✓ Y en cada línea de tu palma ✓ Somos tontos para hacer la guerra ✓ Sobre nuestros hermanos de armas".

.- Por Kuitxi Pérez García, periodista y exfutbolista del Club Portugalete