El sinsentido de la rotación en la portería
La mala cara ya salta a la vista
Salvatore Sirigu jugó su segundo partido en Liga con el Sevilla FC y las sensaciones dejadas por el italiano no pudieron ser peores. Pocas veces en el mundo del fútbol se ha visto un entrenador que rote a sus porteros en la Liga, pero Jorge Sampaoli lo ha hecho en una semana. El transalpino fue uno de los señalados del pésimo partido de los nervionenses en San Mamés. Teniendo en cuenta que Sergio Rico está probablemente en su mejor momento de forma desde que es portero del primer equipo, muchos no entendían al inicio del partido su rotación. Al término esa sensación era prácticamente unánime en el sevillismo. Y es que Sirigu quedó señalado como el peor en uno de los partidos más mediocres que se recuerdan en clave sevillista. Estuvo cerca de evitar el primer gol de San José, pero en el de Balenziaga –que marcó su primer gol como profesional- estaba evidentemente mal colocado. Pero la traca final de su mala actuación tuvo lugar en el minuto 89. Con el equipo volcado en busca del empate recogió un balón por arriba ante Aduriz, pero cuando cayó al suelo le propinó un codazo en la espalda, por lo que Hernández Hernández pitó penalti y le expulsó por agresión. Iborra se tuvo que poner bajo palos y no pudo hacer nada para que no cayera el tercero. Ahora, Sirigu tendrá que esperar a la sanción que le imponga el Comité de Competición. Lo habitual en caso de agresión es que le caigan dos partidos, por lo que ya no podría jugar hasta el partido de la novena jornada, que enfrenta al Sevilla con el Atlético de Madrid el próximo 22 de octubre. Tampoco parece probable que juegue en el partido de la Liga de Campeones ante el Lyon o en el de la tercera jornada en Zagreb.
