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Emery asume el 'vender para crecer'

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Unai Emery, entre Óscar Arias y Monchi.
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Algo menos de tres años y medio le han servido a Unai Emery para imbuirse de la filosofía del Sevilla FC. El entrenador vasco es consciente, y así lo acepta, de que el lema de vender para crecer es una máxima que se tiene clarísima y sale a relucir en cada mercado de fichajes. Preguntado por su responsabilidad en algunos fichajes, el de Fuenterrabía aclaró que ha dado su visión, pero que en todo caso la última palabra la tiene el club a través del director deportivo. “Todos los fichajes son del club y Unai Emery tiene su opinión. Cuando barajamos las opiniones a veces las del entrenador son más validas porque los conoce, y en otras el club está por encima. La figura del entrenador en el Sevilla está muy expuesta a la crítica y a que sus decisiones sean muy juzgadas y en un momento dado se hace muy difícil desde el entorno, a no ser que se aísle mucho”. Puso como ejemplo el fichaje de Cheryshev, un jugador pedido por él que no dio el rendimiento esperado. “Estuvo toda la temporada lesionado, se le criticaba y se le atribuía a Unai Emery ese fichaje. Se asoció mucho las críticas al jugador por Unai Emery. Igual que el fichaje de Nico Pareja, hice con Monchi la operación de hablar con él, y fue muy criticado al principio hasta que empezó a ganarse la credibilidad. La afición exige y que el jugador se gane el respeto es un proceso que hay que ganarse”. La otra cara de la moneda fue la llegada de Éver Banega. “Yo le conocía con sus cosas malas y buenas, Monchi sabía que era un buen jugador pero no cómo iba a responder y yo le dije que si conseguíamos enderezarlo levantaría al público de sus asientos. Tenemos que interrelacionar a Éver con el equipo y yo lo puedo hacer porque lo conozco, él me respeta, y el fichaje fue de club, donde Unai Emery tuvo su implicación”, explicó en las ondas de Radio Sevilla. La palabra final. “Unai Emery si las cosas van mal se le puede cesar o si las cosas va muy bien se puede marchar. Son argumentos para que el club sea el que firme y coja la responsabilidad final. Se cuenta con los entrenadores, sí, se ha contado conmigo, pero siempre el club es el que ficha. Banega es un fichaje de club, no me lo apropio ni yendo mal ni yendo bien. Monchi me dice que va a traer a Carriço que lo conozco bien, yo no lo conozco y confío en Monchi. ¿Cómo no voy a confiar en Monchi? En otros casos si conozco más al jugador le puedo dar mi visión. En las decisiones procuro ser claro y no ser ambiguo, sino dar mi opinión sincera. El club tiene unos argumentos y un bagaje que está por encima del entrenador”. La posible marcha de Banega. “A mí no me interesa. Me interesa qué haga Banega este domingo, que esté en condiciones de jugar y ayudar al equipo. No pregunto si va a continuar o no, lo que quiero es que haga un gran partido y no busco otra cosa. Cuando hablo con él le digo que no me interesa su futuro sino su presente. Al principio la gente era muy escéptica con él pero se ganó su confianza. Tiene que mantener esa credibilidad hasta el último momento que esté aquí, que no sé cuándo será. Hablo del día a día y del compromiso de él, además de lo necesario que es para el equipo”. La dificultad de arrancar con una plantilla nueva. “Concretar los principales razonamientos es difícil. Somos un club que cuando los mejores jugadores dan cosas aquí inmediatamente se van. Luego incorporas jugadores importantes, con un recorrido. No firmas ni a Messi ni a Cristiano Ronaldo, sino a alguien que pueda conseguir una trayectoria. Cuando firmas a Rakitic es un presumible Rakitic y después de unos años se va a un equipo mayor. Todo eso es un proceso y aquí los hemos vivido de que el equipo se va construyendo y a veces se construye antes y otras más tarde. Cuando acaba la temporada otra vez tienes que construir porque es una política que da mucho al Sevilla. Lo asumo porque sé dónde estoy, y agradecido que estoy de que el Sevilla me haya dado la oportunidad de entrenarle. Para mí una de mis grandes satisfacciones es que tus jugadores tengan crecimiento, le den al Sevilla y después den un paso como futbolistas. Lo asumimos desde el club, la dirección deportiva y los técnicos. Cuando hablamos con el presidente y Monchi una de las mayores satisfacciones es mantener esas sinergias hacia la idiosincrasia que es el Sevilla. Empezamos la jornada 5 con dos puntos porque aparte de haberse ido jugadores importantes, alguno de los que habían venido no estaban. Kakuta, que vino a sustituir a Aleix, no pudimos contar con él. Procuramos que todos se adapten cuanto antes, aunque sea a los seis meses como ha pasado con N’Zonzi. Desde la frialdad intentábamos trabajar cosas con él, procurábamos transmitirle mensajes para que se sienta bien. Los que dicen que ahora puede ser de los mejores del Sevilla me llamaban a mi tonto por ponerle a jugar”. Los delanteros. “Cuando en el segundo año se fue Negredo, vinieron Bacca y Gameiro. Bacca era una incógnita, Monchi tomó toda la responsabilidad, la decisión final porque no sabíamos lo que iba a dar. El tiempo ha dado la razón, que al final cuando firmas muchos jugadores algunos pueden no rendir igual que otro y que no se dé como uno quiere. En un porcentaje altísimo los jugadores dan un rendimiento deportivo alto y se le saca un rendimiento económico. Después le insistí en que necesitábamos un segundo delantero, para tener dos de garantías y era un esfuerzo económico importante. No era fácil la inversión y salió bien. Estamos en esa línea. Bacca sale porque su crecimiento lo contrasta en el Sevilla y hay que seguir dando pasos. El club apuesta por Immobile y Llorente, todos queremos que metan 25 goles, pero hay cosas que llevan a que no lleguen a las cifras. Immobile pidió salir, consideramos que no se encontraba a gusto y le dejamos marchar. Con Fernando estamos en la idea de seguir trabajando, queremos más de él y él también quiere dar más. Quiero que sea el mejor mes y medio de su carrera deportiva”.