"No considero algo malo escuchar a quien llama a mi puerta"

Unai Emery, en el entrenamiento de este miércoles. | FOTO: Kiko Hurtado
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Además de la rueda de prensa previa al partido ante el Mirandés, el entrenador del Sevilla FC Unai Emery ha asistido este miércoles a la tertulia deportiva de Canal Sur Radio, en la que ha tocado diversos temas relacionados con la actualidad del equipo nervionense y su futuro en él. Una de las principales dudas del sevillismo es si su entrenador seguirá o no cuando acabe la temporada, aunque Emery no aclara nada y asegura estar viviendo el día a día. “No sé cuándo se termina un ciclo. Vivo los procesos desde la motivación, desde la ilusión medida que yo puedo transmitir y en la que el entorno pueda tener. Navego en un barco donde voy hacia adelante y me paro en muy pocos momentos a analizar eso. Ese análisis lo hago a final de temporada o en momentos intermedios de una forma concreta. La exigencia a un entrenador es difícil. El verdadero motor para que haya paciencia y respeto es el club, que instala un sistema de seguimiento diario a todos sus trabajadores alto, a todos los niveles. El Sevilla es un club, que desde Del Nido, Castro, Del Nido Jr. y Monchi, constantemente están reseteando lo que se hace, y es algo positivo. Es la manera en la que yo estoy con los jugadores de la plantilla, constantemente sacándoles las conclusiones de necesidades y de cómo trabajamos para que se lleguen a cumplir los objetivos. Eso tiene un toque de exquisito hacia el trabajo, la dedicación, la exigencia en el juego, la exigencia en los resultados… vivo en un club que para el crecimiento y el llegar a los objetivos está bien instalado. Me veo mañana aquí, dentro de diez años aquí, y en el proceso y el camino según vayamos cumpliendo objetivos, será lo que de verdad puede hacer lo que el camino sea más largo o más corto”, indicó. El técnico vasco comparó su situación en el Sevilla con la que vivió en el Valencia, ya que los objetivos y las exigencias son similares entre ambas entidades. “Entrenar cuatro años a un equipo del nivel del Valencia ya es bastante, pocos entrenadores lo ha conseguido. Son procesos que vivo con intensidad pero pensando que me puedan echar o me pueda ir el día de mañana. Trabajo con la idea de que no haya un fin, en el Sevilla lo vivo de esa manera a nivel de intensidad y dedicación. Con los jugadores y el club tengo mucha comunicación. Así lo viví también en Valencia, donde conseguimos los objetivos que nos planteamos, pudo haber algo que nos faltó, pero me hizo madurar mucho”, recordó el de Fuenterrabía. El encaje de Konoplyanka. “En esa adaptación es importante Cheryshev, que es una persona que está como técnico, hace de enlace, le traduce prácticamente todo, y le da la atención cercana de cualquier cosa que requiera. Su proceso es bueno, positivo. El quiso venir a Sevilla a crecer, a superar el obstáculo del idioma y la cultura diferente”. Su fin en el Sevilla. “Nunca hay un techo. Es muy importante que estemos en Europa, donde hemos ganado dos veces la Europa League, hemos llegado a Champions y mi máxima ilusión es volver a la Champions, no siendo objetivo prioritario, pues la necesidad es estar en Europa. Tenemos ambición y queremos llegar. Ahora mismo estamos creciendo y nos falta dar pasos importantes. Estamos en la Europa League y la copa donde podemos hacer algo vinito. El éxito está en los caminos. El club es el que está viendo cómo está el sevillismo. Si hay motores que le dan funcionamiento yo seguiré estando, y por mi parte mientras tenga ilusión quiero estar aquí”. Las negociaciciones a final de temporada. “En su momento tuve que resetear y analizar cuál era el mejor camino para el Sevilla y para mí. Soy una persona que escucha y luego tomo mis decisiones. En base a ello, cojo donde creo que puedo crecer, ilusionar, hacer que la afición estuviera implicada. En ese momento era el Sevilla. Que escuchara a alguien que llama a tu puerta no lo considero nada malo. Al Sevilla y a su afición los respeto al máximo, y estoy expuesto a que la afición se queje. En un momento dado de mi camino en el Sevilla puedo considerar que no tiene mayor crecimiento con este entrenador. El fútbol es muy bonito, pero es muy difícil. Estamos de paso y sólo se queda la afición. Por mi implicación con el Sevilla creo que tengo ese respeto”. Fuera de casa. “Los aficionados estarán enfadados, como estamos nosotros. Buscamos por qué y en cada oportunidad que tenemos intentamos darle la vuelta. Procuraremos que sea en el Vicente Calderón. Las razones pueden ser diversas y trabajamos en ello. Hemos sido un desastre fuera de casa, pero tenemos que mirar hacia adelante”. ¿Se siente reconocido? “Se me juzga cada partido y no con lo que he hecho. Ese reconocimiento no lo quiero. Quiero ganar, cumplir con mis objetivos y ser feliz en el proceso que vivo. Quiero que en el Sánchez-Pizjuán se vivan 90 minutos especiales ante el Mirandés. Que transmitamos cosas además de ganar. Hemos vivido momentos muy bonitos consiguiendo cosas que nos han hecho felices que quedan ahí. Otra vez mañana vamos a ser juzgados y el domingo en el Calderón”. Las críticas de la hinchada. “Si fuese aficionado iría a animar a mi equipo con sentimiento y los que van siempre juzgando creo que no son felices. Hay que jugar bien sí, pero hay que competir, llevar el partido a que sea menos bonito pero tener opciones de ganar. Queremos ser competitivos ante equipos que son mejores que nosotros y eso lo he conseguido en Sevilla”. Su sueño. “Mi objetivo en el Sevilla es seguir consiguiendo que los sentimientos del sevillismo y los míos lleguen al máximo. Quiero disfrutar de esos momentos con los sevillistas”.

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