El nuevo Mazda CX-5 es, para muchos, el modelo más bonito de la historia reciente de la marca

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Mazda lleva años demostrando que el diseño puede convertirse en una de las principales razones para elegir un automóvil. La marca japonesa ha desarrollado un lenguaje estético reconocible, basado en superficies limpias, proporciones equilibradas y una interpretación de la elegancia muy diferente a la de otros fabricantes. El nuevo CX-5 es uno de los mejores ejemplos de esa filosofía.

La tercera generación de su SUV más popular mantiene la esencia del diseño Kodo, pero introduce una carrocería más grande, un frontal renovado y una presentación interior considerablemente más moderna. El resultado es un automóvil que combina una imagen sofisticada con las necesidades prácticas de un SUV familiar.

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Una evolución del diseño Kodo especialmente acertada

El nuevo Mazda CX-5 mide aproximadamente 4,69 metros de longitud, lo que supone un crecimiento importante respecto a su antecesor. Su diseño mantiene unas proporciones reconocibles, con un capó relativamente largo, una parrilla de formas características y unos faros estrechos que se integran en los extremos del frontal.

Mazda ha trabajado especialmente las superficies de la carrocería para crear una apariencia limpia y elegante. De perfil destacan una línea de cintura marcada, pasos de rueda de formas suaves y una zona acristalada que mantiene unas proporciones equilibradas. La trasera también ha evolucionado, con unos pilotos horizontales y un portón que transmite una imagen más moderna.

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El conjunto evita las líneas excesivamente agresivas que utilizan algunos SUV actuales. Mazda prefiere recurrir a una combinación de superficies esculpidas y detalles discretos. Esa filosofía permite que el CX-5 tenga una presencia sofisticada sin necesitar una carrocería de grandes dimensiones.

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Más espacio y un interior completamente renovado

El crecimiento exterior ha permitido mejorar considerablemente la habitabilidad. La segunda fila ofrece mayor distancia para las piernas y las puertas posteriores tienen una apertura más amplia, una ventaja especialmente interesante para quienes utilizan sillas infantiles. El maletero alcanza los 583 litros, una capacidad que supera la del modelo anterior y permite afrontar viajes familiares con comodidad.

El interior también ha experimentado una transformación importante. Mazda ha incorporado una presentación más digital, con una pantalla multimedia central de hasta 15,6 pulgadas en determinados acabados y una instrumentación moderna. El sistema de información y entretenimiento integra servicios de Google, facilitando el acceso a navegación y diferentes aplicaciones.

Los materiales mantienen la atención por los detalles característica de Mazda, con revestimientos agradables y una distribución que busca transmitir calidad.

Un motor de gasolina con etiqueta ECO

La gama inicial del nuevo CX-5 utiliza un motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,5 litros. Desarrolla 141 CV y 238 Nm de par máximo, asociado a una transmisión automática de seis velocidades. Dispone de tecnología de hibridación ligera, lo que le permite obtener la etiqueta ECO de la DGT.

Mazda ofrece versiones de tracción delantera y alternativas con tracción total, una posibilidad interesante para quienes circulan habitualmente por zonas de montaña. El consumo homologado de la configuración de tracción delantera se sitúa alrededor de los 7 litros cada 100 kilómetros.

No es una cifra tan reducida como la de algunos híbridos completos, pero el planteamiento mecánico busca ofrecer una respuesta progresiva y una conducción agradable. La tarifa oficial de lanzamiento partía de 35.200 euros, aunque las promociones comerciales pueden reducir considerablemente el precio.

El CX-5 destaca por una combinación de diseño, amplitud y calidad interior que lo convierte en una alternativa especialmente interesante frente a otros SUV compactos. Mazda ha conseguido que la tercera generación resulte más espaciosa y tecnológica sin perder las proporciones que hicieron atractivo al modelo original.

Su estética mantiene una elegancia poco habitual entre los SUV familiares, con unas superficies cuidadas y una imagen reconocible. La valoración del diseño siempre es subjetiva, pero el nuevo CX-5 tiene argumentos para ser considerado uno de los Mazda más bonitos de los últimos años.