Citroën lleva a más bolsillos uno de sus SUV urbanos más reconocibles

El nuevo C3 Aircross es una de las referencias de su categoría
El Citroën menos bonito es una ganga
El Citroën C3 Aircross ha cambiado bastante respecto a su primera generación. Ahora es más grande, tiene una carrocería mucho más cuadrada y puede ofrecer incluso una tercera fila de asientos. Sin embargo, la marca francesa ha mantenido una idea fundamental: conseguir que un SUV familiar resulte accesible sin obligar a gastar lo que cuesta un modelo de categoría superior.
La nueva generación mide alrededor de 4,39 metros y comparte buena parte de su planteamiento con el C3. Esa base permite controlar costes y ofrecer una gama con motores de gasolina, versiones híbridas y una alternativa completamente eléctrica.
Es una fórmula especialmente interesante para quien necesita espacio, pero no quiere entrar en el presupuesto de un C5 Aircross.
Mucho más coche de lo que parece por fuera
El C3 Aircross ha dejado atrás las formas redondeadas de su antecesor. Ahora tiene un frontal más vertical, un capó bastante horizontal y pasos de rueda marcados que le dan una apariencia robusta.
También ha crecido considerablemente. Sus casi 4,4 metros lo colocan en una zona intermedia entre los SUV urbanos tradicionales y algunos compactos. Ese aumento se nota especialmente en el habitáculo.
Una de sus características más llamativas es la posibilidad de incorporar siete asientos en determinadas versiones. No convierte al Citroën en un monovolumen grande, pero permite disponer de plazas adicionales para situaciones puntuales.
En las configuraciones de cinco plazas, el espacio destinado al equipaje es especialmente aprovechable. El techo alto y las formas rectas facilitan cargar objetos que en un SUV con una trasera muy inclinada resultarían bastante más incómodos.
Para una familia con niños pequeños, esas soluciones pueden tener bastante más valor que una carrocería especialmente deportiva.
El confort sigue siendo una prioridad
Citroën también ha mantenido una de sus señas de identidad. El C3 Aircross puede incorporar suspensión con amortiguadores de topes hidráulicos progresivos y los conocidos asientos Advanced Comfort.
La intención es filtrar mejor los baches y evitar que los ocupantes reciban constantemente las irregularidades del asfalto. No está pensado para conducir rápido por carreteras de curvas, sino para afrontar trayectos cotidianos y viajes con comodidad.
El interior sigue esa misma filosofía. Hay una presentación sencilla, una instrumentación elevada y, según acabado, una pantalla multimedia con conectividad para el teléfono.
No todo está recubierto de materiales blandos ni pretende competir con coches premium. El dinero se ha destinado principalmente a ofrecer espacio, confort y el equipamiento que más se utiliza.
Varias mecánicas para presupuestos diferentes
La gama contempla un motor de gasolina de acceso con cambio manual, una versión híbrida de 48 voltios con etiqueta ECO y el ë-C3 Aircross eléctrico.
Esa variedad permite que el comprador no tenga que pagar necesariamente por una tecnología que no necesita. Quien recorra pocos kilómetros puede encontrar suficiente el gasolina. El híbrido añade cambio automático y ventajas de movilidad urbana, mientras el eléctrico encaja especialmente bien cuando existe posibilidad de cargar en casa.
Citroën anuncia además fórmulas de financiación desde 119 euros mensuales para determinadas versiones, aunque esa cuota exige una entrada y una última cuota elevada. No debe confundirse con el coste total del vehículo.
La clave del C3 Aircross está en ofrecer un coche de dimensiones familiares sin trasladar automáticamente el precio a una categoría superior.
Hay SUV más refinados, más potentes y con interiores mucho más sofisticados. Pero no tantos combinan una carrocería de este tamaño, alternativas electrificadas y la posibilidad de disponer de siete asientos manteniendo un enfoque claramente asequible.
Citroën ha entendido que para muchas familias el lujo consiste, sencillamente, en tener espacio suficiente, viajar cómodamente y no comprometer demasiado el presupuesto.