Más elegante y, para muchos, mejor que el Volkswagen T-Roc

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El nuevo Volkswagen T-Roc ha crecido y mejorado mucho. Ahora mide 4,37 metros, ofrece 475 litros de maletero y llega con motores microhíbridos y etiqueta ECO. Pero hay algo que el Cupra Formentor sigue haciendo especialmente bien: conseguir que un crossover práctico no parezca simplemente otro SUV compacto.

El Formentor es más bajo, tiene una postura mucho más pegada al suelo y desde el asiento del conductor transmite una sensación diferente. Para quien quiera un coche familiar pero todavía valore sentarse relativamente bajo, tener una dirección rápida y disfrutar de una carretera de curvas, ahí aparecen sus mejores argumentos frente al Volkswagen.

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El Formentor parece más especial antes incluso de arrancarlo

Cupra actualizó el frontal con unos faros formados por tres pequeños triángulos y una parte delantera más afilada. El capó cae hacia una parrilla baja y deja una imagen bastante distinta de la típica forma vertical de un SUV.

De perfil se entiende todavía mejor. El techo está más cerca del suelo y la carrocería parece apoyarse sobre las ruedas en lugar de crecer hacia arriba. Las líneas de las puertas y los pasos de rueda marcados aportan fuerza sin necesidad de colocar enormes protecciones negras alrededor.

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Detrás, los pilotos recorren todo el portón y el emblema de Cupra aparece iluminado en el centro. Es una solución bastante llamativa de noche, pero encaja con un coche que nunca ha intentado pasar desapercibido.

El T-Roc ha ganado presencia con su nueva generación y tampoco puede calificarse precisamente de aburrido. El Formentor, sin embargo, conserva unas proporciones menos convencionales. Tiene algo de compacto deportivo elevado que Volkswagen no busca replicar.

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No todo consiste en tener el maletero más grande

El nuevo T-Roc ofrece 475 litros y gana claramente en ese apartado frente a determinadas versiones del Cupra. Pero el Formentor responde con una posición de conducción que permite sentirse más integrado en el coche y una puesta a punto que siempre ha estado entre sus mejores cualidades.

Incluso el 1.5 eTSI de 150 CV ofrece una combinación interesante. Lleva cambio DSG de siete marchas, hibridación ligera de 48 voltios y etiqueta ECO, de modo que ya no hace falta comprar una versión especialmente potente para disfrutar del Formentor con una mecánica adecuada para todos los días.

Quien quiera algo más tiene muchísimo donde elegir. La gama llega hasta los VZ y ofrece también híbridos enchufables capaces de superar los 100 kilómetros de autonomía eléctrica. Esa amplitud permite escoger un Formentor bastante racional o convertirlo en algo mucho más serio.

Dentro, la pantalla central de 12,9 pulgadas domina el salpicadero, pero los asientos y la posición al volante siguen aportando ese ambiente algo más deportivo que lo diferencia del Volkswagen.

Mejor si todavía importa disfrutar conduciendo

El T-Roc es una alternativa muy completa. Tiene más maletero, una segunda generación claramente mejorada y una gama pensada para cubrir las necesidades de muchísimos compradores. Pero precisamente por eso juega un papel más convencional.

El Formentor tiene otra gracia. Puede llevar a la familia, viajar, obtener etiqueta ECO y cumplir perfectamente en el día a día, pero conserva una postura y una manera de moverse que recuerdan más a un compacto que a un SUV.

Y luego está su diseño. El Cupra parece más bajo, más ancho y bastante más atrevido sin caer en una carrocería excesivamente recargada. Para quien busque elegancia con un punto deportivo, entra por los ojos con más facilidad.

El Volkswagen probablemente sea la compra más lógica para quien coloque espacio y practicidad por encima de todo. Para muchos conductores que todavía quieren disfrutar del coche cuando aparece una buena carretera, el Formentor ofrece algo más difícil de medir en litros: personalidad.