Citroën recupera su espíritu más atrevido con un diseño que vuelve a hacer girar cabezas
El C3 es una de las grandes apuestas de la marca francesa
El Citroën menos bonito es una ganga
El Citroën C3 vuelve a tener algo que durante años definió a la marca francesa: se reconoce inmediatamente. La actual generación dejó atrás las formas redondeadas del modelo anterior y adoptó un techo más alto, un frontal completamente vertical y protecciones propias de un pequeño crossover. El cambio le ha sentado especialmente bien.
Su diseño también recupera la costumbre de Citroën de combinar ideas poco habituales con soluciones asequibles. La instrumentación se consulta cerca de la base del parabrisas, la cabina utiliza colores y pequeños detalles intercambiables y la suspensión prioriza la comodidad. No parece un coche creado siguiendo una plantilla común.
El atrevimiento empieza dentro
El denominado C-Zen Lounge elimina el cuadro tradicional situado detrás del volante. La información aparece en una franja elevada, de manera que velocidad e indicaciones quedan más cerca de la carretera. El salpicadero puede incorporar una pantalla central de 10,25 pulgadas o un soporte para utilizar el teléfono, según acabado.
Los asientos Advanced Comfort utilizan un acolchado especialmente mullido. No sujetan como los de un utilitario deportivo, pero hacen más agradables los trayectos urbanos y refuerzan el carácter relajado del coche.
También hay pequeños detalles de color y superficies textiles que evitan el aspecto oscuro de muchos interiores económicos. Citroën no intenta fingir lujo; utiliza formas y tonos distintos para darle personalidad a materiales sencillos.
Cuadrado, alto y fácil de reconocer
La carrocería mide 4,01 metros y alcanza aproximadamente 1,57 metros de altura. Ese formato mejora el acceso y ofrece una postura algo más elevada sin llevar el coche hasta las dimensiones de un SUV convencional.
El nuevo emblema ovalado ocupa el centro del frontal y se acompaña de unas luces divididas en tres trazos. Los pasos de rueda oscuros, las barras del techo y las protecciones inferiores aportan una imagen robusta.
Detrás, los pilotos siguen el mismo dibujo y el portón mantiene unas formas bastante verticales. El maletero ofrece unos 310 litros, suficiente para un uso cotidiano aunque lejos de los mejores registros de la categoría.
La comodidad continúa siendo muy Citroën
La suspensión Advanced Comfort utiliza topes hidráulicos progresivos en buena parte de la gama. Su objetivo es suavizar baches, juntas y badenes, justo las irregularidades que un utilitario encuentra todos los días.
El C3 puede elegirse con un motor turbo de gasolina de 100 CV y cambio manual o con una versión Hybrid de 110 CV y transmisión automática. La gama eléctrica incluye baterías de 30 y 44 kWh, ambas con un motor de 113 CV. La mayor permite alcanzar alrededor de 320 kilómetros WLTP.
Esta variedad hace que la nueva imagen no quede reservada a una única tecnología. Hay una versión sencilla, otra con etiqueta ECO y dos eléctricas orientadas a presupuestos y recorridos distintos.
El C3 vuelve a hacer girar cabezas porque ha dejado de intentar parecer un utilitario convencional. Es alto, cuadrado y alegre por dentro, pero conserva la comodidad que se espera de Citroën. Su atrevimiento no es un adorno: determina cómo se accede, cómo se ve la carretera y cómo se afrontan las calles en mal estado.
