La nueva Ducati Monster tiene motor bicilíndrico V2, afina su ergonomía y aumenta el equipamiento

El diseño es afilado y contemporáneo, acompañado de un motor bicilíndrico V2
Ducati tiene la moto sin carenado más bonita
Nos hemos quedado sin palabras tras ver la nueva Ducati Monster, que es un auténtico avión. Sus prestaciones continúan siendo una maravilla, pero a esto hay que añadir que ha afinado su ergonomía, y que ha aumentado el equipamiento de serie. Este modelo, uno de los más clásicos e históricos de la fábrica, no ha parado de renovarse y de actualizarse, hasta acabar siendo una referencia en el mundo de las deportivas naked, gracias a su diseño minimalista, pero con una fuerte identidad estética.
El diseño es afilado y contemporáneo, acompañado de un motor bicilíndrico V2 y un paquete electrónico de última generación. Es una naked de altas prestaciones, más ligera, más cómoda y más conectada tecnológicamente, que te da gusto de manejar. El motor abandona la histórica distribución desmodrómica para dejar paso al motor V2 de 890 centímetros cúbicos de cilindrada, con distribución variable IVT, el mismo que se usa en la Multistrada o la Streetfighter.

La potencia máxima que declara es de 111 CV a 9.000 revoluciones por minuto, con un par máximo de 91 Nm. Además, este motor ahora pesa menos que nunca, y es más resistente. En caso de disponer únicamente del carné A2, Ducati tiene una versión limitada. El peso de la moto es de 175 kilos, lo que hace que sea increíblemente ligera, y que pueda alcanzar grandes velocidades puntas, y tiene una estética más moderna, gracias al faro full LED redondo, una de las señas de identidad del modelo. La Monster 2026 equipa de serie una plataforma inercial IMU de seis ejes, ABS en curva, control de tracción, control de caballito y control del freno motor. Sin olvidar el control de crucero, los puños calefactables, cuatro modos de conducción, pantalla TFT y mucho más.
La Ducati Monster 2026, ya disponible y por un precio ridículo
Esta Ducati Monster 2026 ya está disponible, y además por una cifra ridícula, pues los poco más de 13.000 euros que cuesta se pueden pagar sin demasiados problemas.