Nintendo Switch Sports Resort: el mejor legado del party
La continuidad idónea para la saga
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La recarga de energía que equivale a colocarse delante de la pantalla sin la exigencia de un Ring Fit está en el baremo de cada uno. En el mío, un padre enterrado en videojuegos de madrugada mientras hace sus quehaceres durante el resto de la jornada, Nintendo Switch Sports Resort es un oleaje idóneo. Primero porque el requisito físico es el suficiente como para motivarme y para sentir el cambio, y segundo porque permite ir a más según la motivación de cada uno.
Ese sistema es el que he utilizado a la hora de enfrentarme a un juego que ha moldeado mi infancia como lo era Wii Sports, y no porque me pillara tan joven, sino por los recuerdos que me ha dejado. Un reto con colegas bastaba para encender la Wii y empezar un mejor de tres hasta conseguir una victoria que siempre venía acompañada de algún golpe con la silla del salón o de una zancadilla imitada que acababa en un parte médico infundado repleto de carcajadas.
Ahora esa experiencia la he traspasado a la familia. Reconozco que no le he pasado el NDA a mis peques al ponerles el Joy-Con en la mano, y en uno de los casos lo he tomado como parte de esa primera conexión con los videojuegos. Ellos lo ven con los ojos del descubrimiento, yo con el del orgullo y el control de mostrar algo nuevo vinculado al deporte y de una de mis pasiones como son los videojuegos. Y ya tendré yo tiempo de viciarme y de superar los 20 niveles por juego.
Del entorno al manejo
La puesta en escena es sencilla al llegar a la Isla, una entrada directa al corazón de la franquicia no solo para revolver parte del catálogo histórico con novedades y más alternativas. Desde ahí es mucho más fácil entender lo directo que es el juego con la experiencia: enraizarse al juego local, familiar, al de toda la vida, y con muchas más opciones que antes.
La ergonomía siempre ha sido el pilar fundacional de este tipo de juegos en Nintendo, pero ahora la precisión es sin duda el canal para llegar al éxito. Mi vicio más exagerado han sido las pruebas de arco, con todas las alternativas posibles para odiar al dios Eolo en todas sus formas, pero enamorado del reto ante los objetivos móviles sobre todo. Y ahí, la fluidez de la respuesta siempre es excelente con los mandos en la mano argumentando que el arco sí estaba verdaderamente entre mis manos.
En el ámbito más personal, Switch Sports Resort se siente como una liberación. Y el primer paseo en los vuelos o las opciones para descubrir algo más que el movimiento y la estabilidad de los controles es la base de todo. La sensación de libertad, de pie, frente a la tele, no tiene nada que ver con la precisión.
En otra época habría cruzado por la competición que vuelve a proponer el sistema, pero ahora agradezco más el modo libre para hacerle sentir a los peques esa sensación por primera vez. Por eso el desarrollo del juego en varios aspectos funciona tan bien, porque a esos dos añadidos ahora se le suma una cierta profundidad en la versión en solitario para elevarse en la torre de dificultad, entre retos especiales…y con las recompensas entregadas de cara a la personalización.
Sin duda ese viaje personal me vale para entender ahora este Switch Sports Resorts como un viaje diferente al que más disfruté en su día con la ventaja de que puedo disfrutar de sus dos mundos. Las particularidades de ser un party game fundacional para arrancarse en familia junto a la vertiente de enlazarse al ámbito deportivo en varios niveles es fantástica, sobre todo en la primera toma de contacto en cada nueva variante.
Y por ello le doy tanto valor a que, en mi caso, los peques ahora quieren entender qué es el baloncesto o el voleibol después de pasar un primer vistazo por ahí. Y no paran de pedir jugar a la guerra de pulgares tanto en la Switch 2 como en el parque con otros amigos, un extra que supone un imán perfecto para volver a convertirse en un hit.
Lo mejor
- Las respuestas al usar de los joy-con se sienten como un verdadero salto con respecto a los juegos anteriores
- La variabilidad para jugar: en familia, online o incluso con retos en solitario, un extra ideal para la saga
Lo peor
- La vida útil de un tipo de juego muy situacional lejos del entorno casual

