Julián Álvarez se estrenó con un gol en la Champions League
España tropieza por la plaza extra Champions y depende de Real Madrid y Betis: así va hoy la clasificación
Anoche, ‘picotazo’ de la Araña. Julián Alvarez volvió a marcar en partido oficial con el Atlético de Madrid casi seis meses después. En total, el delantero argentino ha estado sin marcar un tanto nada más y nada menos que 174 días: no veía puerta con la elástica colchonera desde el 29 de abril, ante el Arsenal, precisamente también en Champions. Anoche el Atleti, en un partido en el que pudo perder y acabó rescatando un valioso punto en inferioridad, por fin pudo festejar por Julián. Su zurda, ejecutando un gancho, impactó de manera precisa la pelota y la alojó cerca de la escuadra alemana. Un gran gol. Su primer tanto (sic) de la temporada 2026-27. Julián lo celebró con rabia, con ganas, quitándose una mochila de piedras de la espalda. Por fin aparecía para hacer valer el estatus que el club y el resto de compañeros le demandan con insistencia: el ‘crack’ que necesita el Atleti para ganar títulos. Ayer hizo lo que se le exige: profesionalidad, rendimiento y gol. Más allá de cariños, afectos y perdones, Julián lo que de verdad necesita es hacer una temporada fantástica. Simeone lo sabe y justo por eso, festejó el tanto de Julián como un guerrero celebra un gran día de caza.
Más allá del microcosmos Julián, el Atleti atravesó su particular agujero negro en la galaxia del MHP Arena (siglas que, por cierto, generan cierta hilaridad entre el personal), porque el equipo salió dormido y se despertó a golpe de corneta alemana, con dos ocasiones a los cuarenta segundos. Mal presagio. Después de un primer tiempo realmente pobre, a merced del equipo local, el Atleti se repuso cuando el Cholo metió a Baena por el medio, para ganar superioridad y sacarse de encima la asfixiante presión germana. Julián empató y cuando el rodillo alemán se quedó sin gasolina en el tanque, el Atleti se volvió a pegar un tiro en el pie con una autoexpulsión absurda de Hjulmand. Cosas que pasan y que, en el manual del cholismo ilustrado, no deberían pasar. De ahí hasta el final, apuro rojiblanco, sufrimiento en la retaguardia y agónico premio final, gracias a los tentáculos del pulpo Oblak y de una delantera local con tanto entusiasmo como falta de puntería.
Más allá de la roja que condicionó el partido del Atleti, Simeone se fue para casa siendo víctima de un triple enfado. Con su equipo, por salir dormido cuando había advertido de la agresividad local. Con Hjulmand, por su autoexpulsión cuando todo parecía estar bajo control. Y con la UEFA, porque el Atleti - una vez más y van 8949044 -, salió de un partido de Champions pensando que la UEFA, a nivel arbitral, siempre le maltrata. Ni el árbitro, ni sus asistentes, ni nadie en la sala VOR fueron capaces de advertir un clamoroso penalti sobre un jugador del Atleti. A Hanko le pisaron el talón de Aquiles dentro del área, el chico se tiró un minuto de reloj tendido en el suelo y como algunos de sus compañeros no fueron capaces de tirar la bola fuera para comerse al colegiado a protestas, pues el penalti se fue al limbo. Ni el arbitro ni el VAR, decidieron actuar. En la televisión, ahora que está tan de moda el tema de la famosa realización, no se pudo apreciar ni una sola repetición. Simeone lo tenía claro. Lo de siempre. “Nos quedará la sensación de que fue penalti y no lo cobraron. No cambia nada”. Otra más para la colección particular del Atleti. Ya saben: el doble toque de Julián, el penalti ridículo de Koke en casa con un equipo francés, que todavía no sabemos que pitó, el fuera de juego que no era de Correa en Dortmund, la roja a Griezmann contra el Liverpool y el atraco a mano armada de Milán que le costó una Champions al Atleti. El Cholo se fue a casa triplemente mosqueado: con su equipo por echarse la siesta, con el danés por su error incomprensible y con el arbitraje UEFA. Tres en uno.
