El Valencia se pareció por fin a lo que Nuno quiere
La goleada del Valencia CF en Vigo fue contundente no sólo por el resultado (1-5), sino porque la versión del conjunto ché se pareció lo más posible a ese equipo que la pasada temporada sorprendió a los rivales. En defensa Nuno controló al hombre más peligroso del Celta, a Nolito, con un doble lateral: Barragán-Cancelo. Secó al gaditano con un trabajo espectacular de su banda derecha. Fue clave que el equipo jugara con las líneas más adelantadas, 10-15 metros que puso en mucho problemas a la medular celeste, el motor del Celta, además, de volver a ver a Parejo más cerca del área. La presión ché fue muy buena, la intensidad, el trabajo colectivo y la solidaridad fueron claves. Alcácer dio un recital porque todo lo hizo bien: precisión y generó infinidad de espacios para la segunda línea. El Valencia jugó menos por las bandas y la producción futbolística llegó más por dentro.
1. Líneas 10 metros más adelantadas para ahogar al Celta
La primera premisa de Nuno fue la de la intensidad y la presión para ahogar la salida del balón del Celta. Desde el primer minuto se vio ya con problemas a los celestes, que no sabían cómo deshacerse de cinco hombres que presionaban en campo rival: Alcácer, Cancelo, Bakkali, Parejo y André. La zaga y la medular local tuvieron numerosas pérdidas de balón. El Valencia fue mejor en la recuperación tras pérdida y en las segundas jugadas, siempre llegaba antes que el Celta en los balones divididos y, además, no quiso tener una posesión estéril, ya que siempre que tuvo el balón en su poder lo hizo para hacer daño al rival siempre: menos pases horizontales y más buscar la portería rival con una gran verticalidad. Así llegó el 1-3 del Valencia: la segunda línea ché ahogó la salida celeste, Jonny tenía dos pases posibles, a Augusto Fernández en el circulo central o asegurar atrás a Sergio Álvarez. Alcácer leyó bien el posible pase y aprovechó para sentenciar el choque.
2. Doble lateral: Barragán-Cancelo para secar a Nolito
Había una psicosis con el buen momento que atraviesa Nolito. Nuno sabía que por esa banda izquierda el Celta saca una alta rentabilidad y rompe a los rivales gracias a la dupla que forman Nolito y Aspas. Por eso hizo un cambio táctico de última hora que sorprendió a Berizzo: ante la baja de Feghouli, adelantó a Cancelo y puso a Barragán a fijar al centrocampista gaditano. Antonio defiende mejor que el portugués y siempre estuvo junto a Nolito, además, recibió ayudas constantes de Cancelo para poder secar a la estrella celeste. Le hicieron muchos dos para uno. Desarticulada una de las aristas del tridente del Celta provocó que Aspas y Orellana no tuvieran tanta presencia en ataque y cuando lograron conectar entre ellos dos, Mustafi y Jaume Domenech deshicieron sus ocasiones. Pero fue la dupla Cancelo-Barragán los que incomodaron lo máximo a Nolito. Lo llevaban hacia fuera, lo más próximo a la línea de banda, para que controlara el balón lo más lejos posible de la portería de Jaume y la permuta de sus posiciones tanto en ataque como en defensa provocaba que el que tuviera que defender al gaditano siempre lo hiciera descansado y plenitud de condiciones.
3. Alcácer generó espacios para la segunda línea
La premisa básica de Nuno desde el primer día ha sido la de que sus delanteros tengan un papel relevante a la hora de generar espacios y moverse para crear huecos y desajustes en la defensa rival que deben aprovechar los hombres de la segunda línea. Paco tuvo una gran movilidad, cayendo a una y otra banda para generar espacios para que Parejo y André Gomes llegaran al área rival. Pero esta movilidad de Paco también generó que el Valencia fabricara más fútbol por dentro y se ejecutara ese último pase buscando los huecos entre la pareja de centrales celestes. El efecto buscado se tradujo tanto en el primer como en el cuarto gol del Valencia. La idea que siempre ha manejado Nuno es que la segunda línea llegue con más claridad al área contraria y sorprendan: Parejo se pareció más que nunca al del año pasado.
4. Parejo jugó más cerca del área: 2 goles y 2 asistencias
La pareja André Gomez-Parejo le volvió a dar mucho a Nuno. El técnico del Valencia CF se deberá replantear en el futuro el puesto de Enzo Pérez, que juegue más de '6' que de '8', para pelear un puesto con Javi Fuego porque la producción de André y Dani es infinita. Son sus jugones, sus peloteros, y el juego del Valencia lo agradece con ellos. Nuno les insistió a ambos que adelantasen la presión y así que recuperaran rápido en campo contrario, para salir disparados al ataque. La idea era tener posesiones cortas, buscar que el balón llegara rápido arriba y correr al ataque. André Gomes hizo gala de su potencia y verticalidad para romper la medular, mientras que Parejo ocupó perfecto los espacios generados por Alcácer para dar ese último pase o para acabar marcando gol. El cuarto gol del Valencia llegó de esta manera. También fue clave la posición adelantada de los hombres de banda chés (Cancelo y Gayà) para fijar y evitar que los laterales del Celta llegaran a cerrar la vía abierta en la columna vertebral rival.
5. Buen nivel defensivo: el Celta alejado del área
El Valencia se enfrentaba a uno de los equipo más poderosos ofensivamente y que en Balaídos había sido capaz de golear al Barcelona y de poner en mucho aprietos al Real Madrid incluso con un futbolista menos sobre el césped. Pero la solidaridad y el trabajo en equipo hizo que el equipo no fuera tan largo, viviera mucho más junto y eso provocó que el Celta no encontrara huecos para romper al conjunto ché. El trabajo incansable de Javi Fuego con los dos centrales provocó que el Celta no tuviera su juego combinativo habitual. Iago Aspas era un islote en ataque, Nolito estaba desaparecido y Orellana no tenía relevancia en ataque. El tridente celeste recibía el balón alejado de la portería y en zonas de poca importancia como en las bandas y en los córners. El mediocentro asturiano estuvo siempre al filo de la navaja y pudo acabar expulsado, pero bregó y fue uno de los grandes artífices de desarticular al Celta. Nuno siempre se sintió muy orgulloso de la solidez defensiva de la temporada pasada, ya que el equipo encajaba pocos goles y se mostraba agresivo. En Balaídos sus hombres defensivos ganaron la mayoría de duelos individuales. Esta solidez se transformó en seguridad de todas las líneas y ni el golpe de recibir el empate en la primera mitad, provocó que el Valencia retrocediera. Siguió bien plantado el equipo pese a las acometidas celestes en el último cuarto de hora de la primera mitad. El gol de Parejo al final de la primera parte y de Alcacer en el arranque de la segunda ayudaron mucho.
6. Mejoría en el juego en estático
Los de Nuno hicieron un buen despliegue táctico tanto en el juego como en estático. Y no solo en ataque, sino también de defensa. Sólo hubo un fallo defensivo de bulto en todo el partido y vino en el gol del Celta. El Valencia defiende con su lateral en el poste opuesto de donde se bota el córner para evitar un remate directo, pero Gayà se quedó clavado y no salió a tiempo para no romper el fuera de juego. El Celta aprovechó la segunda jugada para volver a meter un balón de cabeza en busca de ese desajuste defensivo y Augusto Fernández hizo el 1-1. Pero fue el quinto gol del Valencia la gran muestra de que se trabajó muy bien. Cancelo en vez de poner un balón directo al área, recibe el apoyo de Parejo para ser él quien meta el balón. Entonces es cuando se produce el movimiento en estático de Alcácer y de Mustafi. El delantero de Torrente fija a los dos centrales y hace una pantalla sobre el futbolista que sigue al defensa alemán, le molesta lo máximo posible para que no llegue al remate de cabeza de Shkodran.
7. Las bandas: menos centros y más trabajo
Se había caído en el error de contabilizar los centros al área en los partidos para justificar el bagaje ofensivo del Valencia. Y en Vigo, los hombres de banda volvieron a ser vitales en el esquema de Nuno. Su función volvió a ser doble, no sólo la de poner balones al corazón del área. Volvieron a presionar muy arriba para generar desajustes en Mallo y Jonny como ocurrió en el tercer gol ché, generaron superioridades con Alcácer y facilitaron la creación de espacios. A Bakkali se le vio menos en ataque, pero tanto el belga como Cancelo, ayudaron en las coberturas a Gayà y Barragán. Los goles chés llegaron por el carril central pero fue muy importante el trabajo del portugués y del belga, que actuaron muy abiertos y tuvieron gran profundidad. Esto provocaba que fijaran a los dos laterales del Celta y que no pudieran ayudar a Sergi Gómez y Fontàs en su batalla con Alcácer, Parejo y André.
8. Cambio de mentalidad
El momento crítico del equipo llegó tras la derrota en Gante, pero el Valencia CF compitió en Vigo por orgullo y para recuperar la fuerza mental del grupo. Nuno siempre ha querido aislar a sus futbolistas de la presión externa, cuando se ha perdido un partido el técnico siempre se ha culpado a si mismo. Pero cuando ganan como en Balaídos es mérito de todos. El equipo logró sacar lo mejor y se pareció al del año pasado. El equipo se logró bunkerizar de las críticas por el mal juego ante el KAA Gent. Además, en las últimas salidas en San Mamés, Calderón y Cornellà, el equipo no había sabido competir bien.El equipo se debía recuperar psicológicamente y lo logró con un partido que necesitaban. Se supo aislar de la presión externa como en varios momentos de la temporada pasada. La crítica al mal juego se ha transformado en orgullo y en pensar que se puede estar arriba. El equipo vuelve a estar cerca de la parte alta y ha recortado puntos con un rival directo.
9. Jaume sigue dando seguridad
La solidez de la línea defensiva de la temporada pasada comenzaba siempre por el portero. Diego Alves fue el héroe en la 2014-15 y esta temporada lo está siendo Jaume. Le quitó un balón de los piés a Iagos Aspas y otro a Nolito que estaban preparados para empujar el balón a las mallas chés, evitó un gol olímpico del atacante gaditano y volvió a ser ìeza básica del poderío defensivo ché. El de Almenara está siendo uno de los mejores porteros de la Liga. Es el que más balones detiene en cada partido y posee el mejor porcentaje de paradas. Junto a Keylor Navas está siendo la gran atracción en las porterías de la Liga.
10. El 'timing', efectividad y la guardia pretoriana
El Valencia CF dio mazazos a Celta con dos goles en momentos claves. El tanto de Parejo de falta llegó con empate en el marcador y en el último minuto de la primera parte. Un mazazo para los celestes, que comenzaban a tener dudas. Los de Nuno se iban al descanso por delante y nada más comenzar la segunda mitad Alcácer puso el 1-3, en los primeros segundos de la reanudación. A este 'timing' hay que sumar tres cambios en el momento justo y que oxigenaron siempre las líneas que más trabajo habían acumulado con la entrada de Mina por banda izquierda, Danilo dando descanso a Parejo y Piatti haciendo lo propio con Alcácer. La efectividad volvió a ser clave porque el Valencia marcó tres goles en sus primeros tres disparos a portería, algo que no había ocurrido en lo que se llevaba de temporada y que recordó a la mejor versión de la pasada temporada. Alcácer hizo dos goles en sus primeros disparos, lo mismo que Parejo que anotó de falta directa y desde una llegada desde atrás. Nuno confío la batalla de Balaídos en los futbolistas que la pasada campaña fueron claves en el equipo, tan solo Bakkali fue el 'nuevo' que estuvo en el once titular. Nuno buscó seguridad y fiabilidad en los jugadores del pasado año.
