¿De dónde vienen las fobias? De las más raras a la que sufre la mitad de la población mundial

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Hay fobias de todo tipo, algunas son muy comunes. Pexels
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MadridQuien más quien menos tiene temor a algo, esto no tiene nada que ver con tener una fobia, que es algo mucho más extremo, un miedo intenso, irracional y persistente. No solo eso, sino que, para que sea considerado fobia, tiene que hacer referencia a un objeto o situación que no representa un peligro real, por lo menos habitualmente. En realidad, la fobia está considerada un tipo de trastorno de ansiedad. 

Las fobias pueden manifestarse a través de síntomas físicos, como la aceleración de los laidos del corazón, la dificultad para respirar, temblores, sudoración o dolor en el pecho, entre otros. También tiene asociados síntomas psicológicos, como pensamientos distorsionados sobre la situación, o síntomas conductuales, que son esos que llevar a que quien lo padece evite situaciones para evitar enfrentarse a aquello que le atemoriza. 

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Muchas personas aprenden a convivir con sus fobias o son capaces de evitar exponerse a ellas, como quien tiene miedo a las alturas y las evita. En otras ocasiones es necesario recurrir a profesionales que les ayuden, porque estos miedos extremos o fobias les impiden llevar una vida normal. 

¿De dónde vienen las fobias? De las más raras a la que sufre la mitad de la población mundial

Casi todo el mundo sabe qué son las fobias, pero no está tan claro de dónde vienen, por qué se producen, qué hace que algo se convierta en una fobia. Pueden surgir a causa de un comportamiento adquirido, es algo que crea miedos a los progenitores y por eso los hijos lo ven también como algo a lo que temer; también pueden deberse a malas experiencias, como consecuencia de una situación o experiencia específica. 

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“Todas las fobias y manías son creaciones culturales: el momento en que se identificó —o inventó— cada una de ellas supuso un cambio en nuestra manera de percibirnos a nosotros mismos”, escribe Kate Summerscale, periodista británica autora del libro Atlas de las fobias y las manías, donde recoge muchas de las fobias más habituales, pero también manías, nuevos miedos e incluso aquellas ‘fobias’ creadas para hacer bromas, como la aibofobia, que sería el miedo a los palíndromos (palabras que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda). 

Hay algunas fobias que son muy comunes, entre ellas destacan la aerofobia o miedo a volar, pero también la acrofobia o miedo a las alturas, la claustrofobia o miedo a los espacios cerrados, la zoofobia o miedo a los animales, amaxofobia o miedo a conducir, la hematofobia o miedo a la sangre o las heridas, o la necrofobia, que es el miedo a la muerte. 

En el otro extremos nos encontramos con esas que son más raras, menos frecuentes, pero que también afectan a una parte de la población, como la ornitofobia o miedo a las aves, la nephofobia, que es el miedo a las nubes, la brontofobia, la fobia a las tormentas, la agirofobia o miedo intenso a cruzar la calle, la xantofobia o temor al color amarillo. También es poco frecuente, aunque afecta a algunas personas, la fagofobia o miedo a tragar, esta fobia normalmente se produce tras un atragantamiento severo.