El Alfa Romeo más elegante de la historia de la marca es de 1966

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Alfa Romeo. Alfa Romeo
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Alfa Romeo ha construido algunos de los coches más bonitos de la historia, así que escoger uno resulta casi injusto. El 33 Stradale, el Giulia Sprint GT o el Montreal podrían entrar perfectamente en la conversación. Pero si la palabra es elegancia, pocos representan mejor a la marca que el Spider presentado en 1966.

Pininfarina dibujó un descapotable sin necesidad de recurrir a grandes adornos. Un capó largo, dos faros redondos, una línea lateral prácticamente limpia y una trasera redondeada bastaron para crear un coche que seis décadas después sigue pareciendo especial.

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La famosa trasera que le dio un apodo

El primer Spider terminó siendo conocido como Duetto, aunque Alfa Romeo utilizó oficialmente ese nombre durante poco tiempo. También recibió en Italia el apodo de Osso di Seppia, hueso de sepia, por la peculiar forma redondeada de su trasera.

Precisamente ahí está una de sus partes más bonitas. La carrocería termina suavemente en lugar de cortarse de golpe, con unos pequeños pilotos situados en los extremos y prácticamente nada más interrumpiendo la chapa.

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Delante ocurre algo parecido. Los faros redondos quedan ligeramente retrasados y el tradicional escudo de Alfa ocupa el centro sin necesitar una enorme parrilla a su alrededor. El paragolpes cromado es fino y el capó parece extenderse muchísimo por delante del parabrisas.

Visto de lado, todo queda reducido a lo imprescindible. Las ruedas parecen pequeñas según los estándares actuales, la cintura queda baja y la capota de lona desaparece visualmente cuando está plegada. Con ella guardada, prácticamente nada rompe la línea que va desde el capó hasta la trasera.

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Un coche ligero que no necesitaba cientos de caballos

El Spider nació sobre la base mecánica de la familia Giulia y utilizó inicialmente el conocido cuatro cilindros de doble árbol de Alfa Romeo. La primera versión 1600 rondaba los 109 CV.

Hoy parece una cifra modesta, pero el coche pesaba alrededor de una tonelada y su carácter no dependía de acelerar violentamente en línea recta. Era ligero, tenía propulsión trasera y una dirección que permitía disfrutarlo sin alcanzar velocidades absurdas.

Con los años llegaron motores diferentes y el diseño también fue evolucionando. En 1970 apareció la conocida trasera Kamm, mucho más cortada, que mejoraba la aerodinámica y modernizaba el aspecto. El Spider sobreviviría durante casi tres décadas y superaría las 124.000 unidades entre sus distintas evoluciones.

Pero aquella primera carrocería de 1966 conserva una delicadeza que las posteriores fueron perdiendo poco a poco.

Hollywood terminó de convertirlo en un icono

Su aparición en El Graduado, con Dustin Hoffman al volante de un Spider rojo, convirtió el Alfa en una imagen reconocible mucho más allá de Europa. Steve McQueen también tuvo relación con el modelo y Muhammad Ali llegó a poseer uno.

El cine ayudó, pero el Spider probablemente habría terminado siendo un clásico igualmente. Sus formas funcionan sin necesitar contexto histórico. No hay que explicar por qué un faro, una parrilla o una entrada de aire estaban de moda en los sesenta para entender su atractivo.

Eso es lo que distingue un diseño verdaderamente elegante. Puede pasar el tiempo y continuar pareciendo sencillo en lugar de viejo.

Alfa Romeo ha fabricado deportivos más rápidos, coches mucho más raros y auténticas obras de arte sobre ruedas. El Spider de 1966 quizá no sea el más espectacular de todos. Pero con el techo bajado, sus dos faros redondos, el pequeño escudo central y aquella trasera interminablemente suave, cuesta encontrar otro Alfa que necesite tan poco para resultar tan bonito.