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LaLiga SmartBank|Jornada 24
Málaga

Lago Junior 43´

1
1
Burgos

Àlex Bermejo 63´

Otro medio pasito hacia el abismo

Málaga 1-1 Burgos: Resumen del partido
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El Málaga CF no perdió en el partido ante el Burgos en La Rosaleda, pero la sensación tras el empate a uno era la misma que si el resultado hubiera sido de derrota. El gol de Lago Junior en su debut como titular antes del descanso no fue suficiente y la alegría malaguista se vio noqueada cuando Bermejo subió el tanto de la igualada apenas 10 minutos después del intermedio. En los minutos finales, con toda la artillería sobre el césped, los de Pepe Mel no fueron capaces de ir a por el partido y volvieron a dar medio pasito hacia el mismísimo abismo.

El Málaga, por fin, tuvo premio

Asedio blanquiazul buscando abrir portería pronto. N'Diaye lo intentó de chilena y pidió penalti en la caída por un agarrón, pero González Francés no lo vio oportuno. Al cuarto de hora, llegó una buena oportunidad para Lago Junior, que controló un balón largo enviado por Yáñez, se la pasó a Rubén que se dio la media vuelta y se la dejó de cara al extremo. Trató de sorprender a Caro, pero su disparo, demasiado flojo, lo atrapó sin problemas el meta del conjunto burgalés. Curro tuvo una ocasión no demasiado clara que acabó marchándose fuera, mientras que el Málaga lo intentaba sobre todo por banda derecha y con muchos balones que acababan en saque de esquina que los de Mel no sabían aprovechar. Transcurrían los minutos con un Málaga que intentaba invocar a la diosa fortuna y un Burgos que cada vez estaba más cómodo sobre el césped. Parecía que nada interesante iba a llegar a suceder antes del descanso, con la pelota corriendo de un lado a otro del campo, sin que se notara la necesidad del Málaga ni las ganas del Burgos. Un partido muerto, sin ningún interés. Pero tenía que llegar Lago Junior para animar el cotarro. Y cumplir con lo que prometió en su presentación: marcar su primer gol este sábado. Lo hizo a lo grande, tras una jugada de equipo digna de admirar, con participación de Febas, de Villalba, de Chavarría e incluso de Rubén Castro antes de que el costamarfileño la empalara con un derechazo ante el que nada pudo hacer Caro. Irse ganando al descanso era una situación en la que no se veía el Málaga desde hacía demasiadas semanas. Por eso era tan importante este gol de Lago. Bueno, y por muchas otras cosas, pero había que esperar al 90' para saber si todas iban a ser positivas.

De la ilusión a la decepción... una vez más

La reanudación comenzó también sin generar un gran interés ni en ocasiones ni en jugadas elaboradas. El balón no tenía un dueño claro y ambas escuadras trataban, a trancas y barrancas, de llevarlo hasta el área rival, sin éxito en la mayoría de las veces. Aunque el Burgos comenzó a tomar el control, pues sabían los de Calero que necesitaban sumar en su visita a La Rosaleda. Y apenas cinco minutos de contar con el balón en los pies necesitó el cuadro burgalés para batir a Yáñez con un tanto de Bermejo tras una buena combinación. Tras el tanto, y a sabiendas de todo lo que estaba en juego, Mel decidió ir a pecho descubierto. Dio entrada a tres perfiles más ofensivos -todavía- y sentó a N'Diaye. Unos minutos después, el Málaga volvía a acercarse con peligro a la portería defendida por Caro, en una jugada que no pudo culminar Rubén Castro, pues entre el meta y Grego sacaron dos puntapiés del ariete. El público de La Rosaleda volvió a tirar de señorío y aplaudió con ímpetu a Lago Junior cuando Mel lo sentó. En los minutos finales, cuando un equipo que se está jugando la vida debería estar echando el resto sobre el césped, el Málaga se empeñaba en jugar el balón, buscando jugadas muy elaboradas para llegar al área burgalesa. Si difícil es marcar para la escuadra malaguista, aún más complicada se pone la cosa si para llegar a rematar necesitas 18 pases. De hecho, a punto estuvo de formarse la catástrofe tras un córner en el que a Rubén Yáñez se le escapó la pelota de las manos y tuvo que venir Delmás a sacarla bajo palos y 'salvar' al Málaga de otra bochornosa caída. No se dio, pero el ambiente en La Rosaleda, que gritó contra Manolo Gaspar y contra el administrador, era de dolorosa derrota. De haber bajado los brazos.

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