Ford pone en apuros a Mercedes y Volvo con un SUV híbrido enchufable que destaca por tecnología y autonomía eléctrica

Ford. Ford
Compartir

El Ford Kuga PHEV lleva varias generaciones demostrando que un híbrido enchufable familiar no necesita pertenecer a una marca premium. Su última evolución desarrolla 243 CV, mejora las prestaciones y conserva una autonomía eléctrica suficiente para realizar numerosos desplazamientos diarios sin utilizar gasolina.

La comparación con Mercedes y Volvo se sostiene desde un criterio muy concreto: el Ford ofrece la parte más aprovechable de esta tecnología por un desembolso inferior. Permite circular en silencio por ciudad, viajar sin depender de cargadores y acceder a una dotación tecnológica extensa sin recorrer una interminable lista de opciones.

PUEDE INTERESARTE

Electricidad para la rutina y gasolina para viajar

El sistema combina un motor de gasolina de 2,5 litros con la parte eléctrica y una transmisión automática. La potencia conjunta alcanza 243 CV, de modo que puede mover con soltura el coche incluso cuando viaja cargado.

Su autonomía eléctrica homologada ronda entre 64 y 69 kilómetros, según acabado y configuración. No alcanza las cifras de los PHEV más recientes y costosos, pero cubre el recorrido cotidiano de muchos conductores si se carga cada noche. La etiqueta Cero facilita además el acceso a zonas urbanas restringidas.

PUEDE INTERESARTE

Cuando se agota la energía utilizable, el Kuga continúa funcionando como un híbrido. El motor térmico permite recorrer largas distancias sin planificar cada parada alrededor de un cargador. Esta flexibilidad sigue siendo uno de sus mejores argumentos como único coche familiar.

Una pantalla grande que no obliga a aprenderlo todo de nuevo

La actualización incorporó el sistema SYNC 4 con una pantalla central de 13,2 pulgadas. Integra navegación conectada, compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto y diferentes funciones del vehículo.

Ford mantiene una instrumentación digital de lectura sencilla y una distribución bastante lógica. Algunas operaciones se han trasladado a la pantalla, aunque las funciones principales quedan visibles y el sistema responde con rapidez. Los asistentes incluyen control de crucero adaptativo, vigilancia del ángulo muerto y diferentes ayudas de aparcamiento según versión.

La banqueta posterior puede desplazarse longitudinalmente. Esta solución permite ganar espacio para las piernas o aumentar el maletero dependiendo de lo que exija cada viaje. Resulta más útil durante años de convivencia que muchas funciones llamativas destinadas a impresionar únicamente en el concesionario.

Un SUV potente que conserva maneras cómodas

La entrega eléctrica ayuda a salir con rapidez desde parado y hace más suaves las maniobras. Cuando se solicita toda la potencia, el motor de gasolina entra para mantener el empuje, logrando prestaciones suficientes para adelantamientos y autopista sin transformar el coche en un deportivo.

La suspensión favorece el confort y controla razonablemente bien la carrocería. Los acabados ST-Line endurecen algo la respuesta y añaden una imagen más agresiva, mientras que Active adopta protecciones y detalles de aspecto campero. Esa variedad permite escoger carácter sin cambiar de mecánica.

Mercedes y Volvo ofrecen interiores más sofisticados y autonomías superiores en algunos enchufables nuevos. El Kuga responde con 243 CV, espacio adaptable y tecnología fácil de utilizar por bastante menos dinero. Para una familia que cargue habitualmente la batería, puede proporcionar una experiencia cotidiana muy próxima a la de un premium sin pagar principalmente por el emblema.