Más bonito, accesible y, para muchos la mejor alternativa al Ford Puma
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El Kia Niro y el Ford Puma resuelven de manera bastante diferente el concepto de SUV compacto. El Ford apuesta por una conducción ágil y una carrocería con cierto aire deportivo. El Kia se centra en gastar poco, aprovechar bien el espacio y ofrecer varias formas de electrificación.
Para quien busque un coche de diario que también pueda asumir tareas familiares, la propuesta del Niro resulta especialmente completa. Su sistema híbrido no necesita enchufe, el maletero tiene una capacidad considerable y el diseño de la segunda generación ha dejado atrás la discreción del modelo original.
Una trasera que se reconoce desde lejos
El elemento más característico está en el grueso pilar posterior. Puede pintarse en contraste con el resto de la carrocería y contiene un conducto para canalizar el aire. Es un detalle funcional que, al mismo tiempo, consigue cambiar completamente la apariencia del coche.
Los pilotos tienen forma de bumerán y ocupan los extremos de la carrocería. El centro del portón queda muy limpio, haciendo que el Niro parezca más ancho. De perfil, la combinación entre techo relativamente recto y pilar inclinado permite conservar espacio interior sin crear una caja aburrida.
Delante ocurre algo parecido. Las luces diurnas dibujan una forma muy reconocible y la parrilla tradicional prácticamente desaparece. El Niro parece moderno sin necesitar recurrir a las enormes entradas de aire de otros SUV.
El espacio pesa mucho en esta comparación
El Niro mide unos 4,42 metros y ofrece una segunda fila suficientemente amplia para adultos. El suelo relativamente plano facilita utilizar la plaza central y la forma de las puertas ayuda al colocar una silla infantil.
La versión híbrida dispone de un maletero que ronda los 450 litros. Las formas son aprovechables y permiten cargar equipaje familiar con facilidad.
El Puma tiene a su favor soluciones inteligentes en la zona de carga, especialmente su compartimento inferior lavable. El Kia gana terreno cuando importan las plazas posteriores y una cabina pensada para llevar pasajeros regularmente.
Un híbrido especialmente cómodo en ciudad
El Niro HEV utiliza un motor de gasolina acompañado por una unidad eléctrica y una pequeña batería. La potencia conjunta ronda los 130 CV en la configuración actual y se transmite mediante un cambio automático de doble embrague.
Puede arrancar y realizar determinadas fases urbanas utilizando electricidad. No necesita conectarse a la red y obtiene la etiqueta ECO. Los consumos homologados se sitúan alrededor de los 4,5 l/100 km dependiendo de la configuración.
Kia también ofrece versiones híbridas enchufables y eléctricas dentro de la familia Niro, aunque cada una tiene características y precios diferentes.
El Ford Puma continúa siendo uno de los SUV pequeños más agradables de conducir. El Niro responde con una fórmula más tranquila y racional: consume poco, tiene buenas plazas posteriores y ofrece una garantía de siete años o 150.000 kilómetros bajo las condiciones de Kia.
Para quien necesite un coche para prácticamente todo, esas cualidades pesan mucho. Además, la segunda generación ha añadido algo que al primer Niro le faltaba: una carrocería con personalidad suficiente para que la elección también pueda empezar simplemente porque el coche gusta.
