Toyota tiene el que coche que, para muchos, es lo más parecido a un mini Fórmula 1

El GR Yaris es una pequeña bestia deportiva
Esta es la forma de tener un Toyota sin ser un Toyota
Toyota ha logrado con el GR Yaris un ejercicio técnico sin precedentes en el segmento de los compactos deportivos. Este modelo, concebido con la competición como punto de partida, se distancia radicalmente de lo que suele ofrecer un utilitario de altas prestaciones. Su planteamiento responde más a la lógica de un coche de rally homologado para calle que a la de un simple vehículo urbano potenciado. La conexión entre conductor y máquina es inmediata, directa y sin artificios, lo que ha llevado a muchos entusiastas a considerarlo lo más cercano a un mini Fórmula 1 para el uso diario.
La clave de este comportamiento único reside en la forma en que ha sido desarrollado. El GR Yaris no parte de una plataforma convencional modificada, sino que combina elementos estructurales específicos diseñados para maximizar la rigidez y reducir el peso. El uso de aluminio en paneles de carrocería y techo de fibra de carbono permite contener la masa total, mientras que la carrocería ensanchada alberga un esquema de suspensión derivado del mundo de la competición. Todo en este coche responde a una finalidad dinámica: el chasis, los frenos, la dirección y la puesta a punto del conjunto giran en torno al rendimiento puro.
Cabe destacar que el corazón mecánico del GR Yaris es un tres cilindros 1.6 turbo que desarrolla una potencia que supera los 260 CV, convirtiéndose en uno de los motores de su tipo más potentes jamás fabricados. Lo realmente sorprendente no es sólo la cifra, sino la manera en que entrega la potencia: con contundencia desde bajo régimen, empuje constante hasta la zona alta y una sonoridad que acompaña la experiencia sin filtros artificiales. Asociado a un cambio manual de seis velocidades con un recorrido corto y preciso, el conductor mantiene el control total del vehículo en todo momento.
Equilibrio perfecto entre rendimiento y control
El sistema de tracción total permanente con reparto variable de par entre ejes es otro de los elementos que definen la personalidad del GR Yaris. A diferencia de otros compactos deportivos con tracción delantera, este modelo ofrece una capacidad de tracción que permite explotar la potencia sin pérdidas y sin reacciones imprevistas. En condiciones de baja adherencia o al abordar curvas a ritmo elevado, el coche mantiene una compostura sorprendente y una capacidad de tracción digna de vehículos de categorías superiores.
La puesta a punto de la suspensión es firme pero no radical, permitiendo un uso cotidiano sin renunciar a la precisión necesaria en conducción deportiva. En carreteras reviradas, el GR Yaris se muestra ágil, neutro y extremadamente comunicativo. El conductor siente en todo momento lo que ocurre bajo las ruedas, lo que refuerza la sensación de confianza y dominio. Esta transparencia en las reacciones es uno de los rasgos más valorados por quienes buscan sensaciones de conducción auténticas.
Por todo ello, el Toyota GR Yaris se ha convertido en un referente dentro de los deportivos compactos. Su enfoque radical, su comportamiento dinámico y su fidelidad al espíritu de la competición lo sitúan como una propuesta única, difícil de igualar incluso por modelos de segmentos superiores. Una máquina creada para quienes entienden la conducción como una forma de expresión técnica y sensorial.