El drama de Williams que afecta directamente a Carlos Sainz y que no ayuda al optimismo: "No debería tardar"

Carlos Sainz, en Singapur. Europa Press
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Williams sigue descubriendo que su reconstrucción es mucho más complicada de lo esperado. La escudería británica, que terminó quinta en el Mundial de Constructores de 2025 y llegó a generar ilusión con Carlos Sainz, vive un 2026 muy alejado de aquellas expectativas. Y las explicaciones de James Vowles no invitan precisamente al optimismo. El jefe del equipo ha puesto cifras a uno de los problemas que frenan su crecimiento: una tarea informática que debería completarse en un segundo puede llegar a necesitar cuatro minutos. "Es una tarea de un segundo. No debería tardar tanto", reconoce en el podcast oficial de la Fórmula 1, Beyond the Grid. Un ejemplo tan llamativo como preocupante de las carencias estructurales que todavía arrastra Williams.

Vowles insiste en que el problema viene de lejos y que no se soluciona de la noche a la mañana. "No puedes deshacer 20 años de falta de inversión en tres años con un límite presupuestario", explica. El dirigente también admite que determinados procesos aerodinámicos tardan el doble que en los equipos punteros: desde que un ingeniero tiene una idea hasta que puede probarla en el túnel de viento. A eso se suman cientos de pequeños obstáculos relacionados con sistemas y herramientas que nunca recibieron los recursos necesarios. El propio Vowles habla de "probablemente 500" ejemplos similares y calcula que harán falta entre 12 y 18 meses para controlar buena parte de estas deficiencias. El problema es evidente: mientras Williams intenta poner al día su fábrica, sus rivales continúan evolucionando sus monoplazas.

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Un efecto colateral para Carlos Sainz

Y quien también paga las consecuencias es Carlos Sainz. El madrileño aterrizó en Grove con la ambición de liderar un proyecto al alza, después de brillar con Ferrari y contribuir al quinto puesto de 2025. Sin embargo, el FW48 comenzó el nuevo reglamento con retrasos, sobrepeso y falta de rendimiento, hasta devolver a Williams a la zona baja de la clasificación.

La temporada se ha convertido en una prueba de paciencia para el español, que necesita resultados para demostrar su potencial, pero depende de una estructura que todavía está lejos de funcionar al ritmo de los mejores. La reconstrucción puede dar frutos a medio plazo, pero el presente es duro y las propias palabras de Vowles confirman que la solución no será inmediata.

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