Cuando llega la afrenta es cuando el sevillismo hace más piña; de Despeñaperros para arriba no se deja pasar ni media
El Sevilla emite un extenso comunicado y pide responsabilidades a LALIGA tras lo del Bernabéu
Hay tres cosas que unen a una afición más que cualquier otra: los triunfos, la necesidad y, quizás la que más, la afrenta. En el sevillismo es así. Durante tantos lustros, los éxitos de un equipo que derribaba barreras estuvieron muy relacionados a la unión de todos, desde la grada al césped pasando por el palco, y en los últimos tiempos lo poco realmente destacable se ha conseguido cuando la soga apretaba el cuello del Sevilla FC.
Pero cuando llega la afrenta es cuando el sevillismo hace más piña. De Despeñaperros para arriba no se deja pasar ni media, y si además viene de la capital de España, se levanta en armas. La personalidad de la afición nervionense es únicamente igualable por la de algunos de los otros históricos de LALIGA EA SPORTS, y la rebeldía histórica del club ante la apisonadora sin escrúpulos de los gigantes se ha transmitido de generación en generación. Lo sucedido desde el domingo a las 21.00 horas hasta que la agenda setting haga cambiar de tema de conversación al consumidor para el Clásico del sábado, ejerce de pegamento para una realidad tan diversa como el sevillismo, desmembrada desde hace tiempo, pero unida ante el ultraje.
Busquets Ferrer pitó el inicio del partido. Penalti de Cucurella a Peque, codazo de Güler a Peque medio rato antes de inaugurar el marcador, falta a Robbie Ure en el gol de Mbappé, piscinazo del francés que el árbitro no vio pero sí señaló y final del partido. A partir de ahí, aunque parezca paradójico, llegó lo peor. Repeticiones omitidas, realización sesgada, ocultación de pruebas, el CTA riéndose en la cara del presidente, periodistas capitalinos que quieren que veamos lo que no se ve, realizadores de LALIGA diciendo poco menos que buscan el bien de España por principio editorial, un Comité de Competición cegato y hordas de indocumentados insultando, hostigando y acosando a través de las redes sociales al periodista sevillano o aficionado sevillista que, fiel a su esencia, se niega a tragar con estas ruedas de molino endulzadas con merengue. A degüello. Nadie se salvaba, nadie. Sí que recuerda a lo que sucedió en Alemania. Busquen por ahí el principio de la silenciación del tipo aquel al que ha citado Tebas últimamente.
El sevillismo se une ante un enemigo común
En esas, el sevillismo se ha unido por fin ante la amenaza de un enemigo común. Porque si el Sevilla nunca se rinde, su afición menos aún cuando toca enfrentarse al que te pisotea una y otra vez y encima quieres que le rías las gracias. La Federación de Peñas y tantos y tantos sevillistas del ala más crítica solicitando al club una respuesta ante la tropelía, y el Sevilla ofreciendo a su afición un motivo para estar orgulloso en forma de contundente comunicado. Como ya hizo denunciando el caso Negreira cuando Florentino caminaba de la mano de Joan por su megalómano y despreciable proyecto de Superliga, afirmando, no lo olviden, que al Barça había que ayudarle; o como ya hizo siendo el primero en señalar la extorsión del canal oficial del club más favorecido de la historia del fútbol mundial. Y sigue siéndolo.
El sevillismo, sin excepción, desde todas y cada una de las posiciones más distantes, saltando al cuello del que trataba de humillar y cancelar a uno de los suyos por el simple hecho de haber nacido en Barcelona. Dando ejemplo ante el método mafioso del anónimo ‘cortito’, peón del sistema, que es capaz de afirmar que la profesionalidad de alguien depende de cualquier otra cosa que no sea la manera con la que desempeña su trabajo. Y encima errando el tiro.
Es tal el sentimiento de unión que ha despertado este atropello y esta falta de respeto que tuvo un prólogo a la altura del episodio en La Cartuja, que incluso el sevillismo se ha vuelto a encontrar con el beticismo en el sendero de la indignación, haciendo suyas las quejas del eterno enemigo por esta vez.
Es tal el sentimiento de unión que ha despertado este atropello y esta falta de respeto que tuvo un prólogo a la altura del episodio en La Cartuja, que incluso el sevillismo se ha vuelto a encontrar con el beticismo en el sendero de la indignación
El buen inicio de temporada de un equipo que parece eso, un equipo, empezó a sellar algunas grietas que parecían definitivas y que también se han atenuado con la aparente paralización del proceso de venta y el frente común conformado por todos los grandes accionistas. Lo sucedido en el Bernabéu ha servido para unir al Sevilla como no se veía desde que, entre mayo y junio de 2023, 13.000 seguidores y 11 jugadores conquistaran Budapest, con show payasesco incluido del que hoy es portavoz del delirio madridista. Ojo, que cuando el Sevilla y el sevillismo se unen en uno solo… Lo que ha unido el mangazo, que no lo separe el hombre. O el consejo.
