Mientras las obras del Villamarín no marchan especialmente rápidas, que levante la mano el sevillista que crea en el nuevo Sánchez-Pizjuán
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Este viernes, Carlos Herrera ha puesto sobre la mesa un debate que la Sevilla futbolera trata de evitar y en el que una de las posturas es tremendamente impopular para ambos bandos. El popular comunicador instaba al Real Betis Balompié a abandonar definitivamente la idea de remodelar el Benito Villamarín, salir de Heliópolis para siempre y hacer suyo el Estadio de La Cartuja. Y si no, advertía de que se lo acabará quedando el Sevila FC.
Teniendo en cuenta que el locutor radiofónico es uno de los accionistas más destacados del Betis, cabe al menos la duda de que esto sea un mero globo sonda o bien una ‘encuesta oculta' para pulsar la opinión del bético. Bético que, por otra parte, sufre en carne propia la penitencia que supone llegar a los partidos de su equipo nueve kilometros al norte de la ubicación que entiende como natural. Además, solo hay que pasar de vez en cuando por Heliópolis para darse cuenta de que las obras del Benito Villamarín no marchan especialmente rápidas como para que acaben en poco más de año y medio, y si estás medianamente informado de la actualidad, es evidente que el momento para la construcción de una obra de tal calibre en el momento de sobrecoste que atraviesa el sector no es el más indicado, y no hay demasiados visos de solución.
En el lado nervionense, siguen insistiendo desde el club que en los próximos meses se demolerá el Ramón Sánchez-Pizjuán para levantar un nuevo estadio, pero que levante la mano el sevillista que crea que eso va a suceder tal y como lo cuenta un consejo de administración que desprende una sensación de interinidad, aunque del proceso de venta, supuestamente tan abierto como en los últimos meses, se sabe entre poco o nada. Lo que es una evidencia es que el estadio de Nervión está viejo y al borde de quedar obsoleto, así que algo hay que hacer.
La situación económica de los clubes no es boyante en ninguno de los dos casos, pero si el Betis se ha encontrado con enormes problemas para intentar levantar una sola grada, nada hace indicar que este Sevilla sea capaz de construir un estadio entero, con las exigencias acutales, sin contratiempos. Sin embargo, un traslado podría además ayudar a tapar más de un agujero sin la necesidad de meterse en una obra faraónica.
Cabe tener en cuenta, claro que sí y más en un fútbol cada vez más mercantilizado y alejado del hincha, el significado emocional que tiene el Benito Villamarín para el bético y el Ramón Sánchez-Pizjuán para el sevillista, que Heliópolis y Nervión forman parte del ADN de los dos clubes de fútbol, y que hay un montón de aspectos subjetivos y respetables que cada aficionado puede esgrimir para negarse al cambio. Sin ir más lejos, el Sánchez-Pizjuán es orgullo del sevillismo al haberse levantado con las aportaciones de sus socios, pero también supuso una losa económica de la que costó décadas desembarazarse; mientras que la evolución del Villamarín es el ejemplo patente del crecimiento en los últimos años del Betis tanto a nivel institucional como deportivo y social. Los dos recintos son el escenario donde se representan de los ambientes más futbolero de España y Europa, sin duda alguna. Puro espectáculo por sí solos.
Cabe tener en cuenta el significado emocional que tiene el Villamarín para el bético y el Sánchez-Pizjuán para el sevillista, que Heliópolis y Nervión forman parte de su ADN y que hay un montón de aspectos subjetivos y respetables a esgrimir para negarse
Ejemplos por toda Europa
El Metropolitano por el Calderón; el RCDE Stadium por Sarriá -mejor obviar Montjuic-; el nuevo San Mamés por el vetusto San Mamés; Anoeta por Atocha; o el próximo Nou Mestalla son los mejores ejemplos en España. Verbigracia, la afición atlética también rechazó vehementemente el traslado a La Peineta, pero, años después, la progresión del club colchonero en todos los aspectos ha sido más que evidente, y gran parte de esa 'culpa' la tiene el estadio. Ya hasta parece bonito ese secarral junto a Canillejas.
La afición atlética también rechazó vehementemente el traslado a La Peineta, pero, años después, la progresión del club colchonero en todos los aspectos ha sido más que evidente, y gran parte de esa 'culpa' la tiene el estadio
El Emirates por Highbury; Delle Alpi por el Juventus Stadium; el Olímpico por el Allianz Arena; el Everton Stadium por Goodison Park; Do Dragao por Das Antas; OL Parc por Gerland… Ejemplos hay a montones al más alto nivel europeo de cambios de estadios, que serán sucedidos por otros proyectos como los de la Roma, la Lazio o el Manchester United. Por su parte, con la remodelación del Santiago Bernabéu no ha terminado de convencer a casi nadie el Real Madrid, mientras que el FC Barcelona ha decidido derribarlo y levantar de cero un nuevo Camp Nou, tal y como hiciera el Tottenham en Londres derribando el viejo White Hart Lane.
Si algo deja claro esta tendencia es que los clubes necesitan estadios adaptados a la realidad de hoy en día para colocarse a la vanguardia de la industria y en Sevilla hay ya una instalación a este nivel que, si cabe, verá cómo se limpian todas sus manchas con la disputa del Mundial 2030 en la capital hispalense, Está asegurada una red de transporte público que permita solucionar los evidentes problemas de accesos que han afectado a la instalación desde que se levantara a finales del Siglo XX, porque, si no, no hay Mundial y Sevilla no se puede permitir que eso ocurra.
Cuatro años están a la vuelta de la esquina, y a partir de entonces será complicado entender que este estadio vuelva a cerrar sus puertas y ninguno de los clubes sevillanos lo adopten como casa, más cuando entonces será incluso más moderno de lo que nos podemos imaginar a día de hoy. La instalación de vanguardia y adaptada al Siglo XXI que buscan los dos clubes ya existe en Sevilla. Y va a mejorar. El primero que se quede en La Cartuja, acabará ganando.
