Quién va a pensar en la Eurocopa cuando el equipo de tu ciudad se juega la vida un sábado caluroso de junio. Para sorpresa de nadie, La Rosaleda respondió con récord de asistencia (29.103 espectadores) y el Málaga supo rentabilizar ese aliento inmenso con otro triunfo (2-1) de gran valor ante el Gimnàstic de Tarragona, primer gran paso para palpar el ascenso. El cuadro catalán, eso sí, tiene todavía mucho que decir en la vuelta del próximo sábado en su feudo (21.00 horas). Dos goles de Roberto, inspirado en su papel de hijo pródigo, nieto perfecto y padre de toda Málaga, decantaron la balanza de un partido que tuvo de todo. Duelos físicos, alguna tangana, paradas de mérito, ocasiones claras, golpes anímicos, piques y controversia arbitral. El Nàstic es hueso duro y respondió al mazazo psicológico del primer tanto de Roberto (minuto 45) con otro a su rival en el 46. Marcó el Málaga a balón parado, al borde del descanso, con una acción polémica porque había dos balones en el terreno de juego en el momento del remate. Fue un jugador del Nàstic, Alan Godoy, quien lo echó al césped a la vez que Manu Molina botaba el córner. Respondieron los tarraconenses con un tanto de David Concha (1-1) nada más salir de vestuarios. Antes, amenazaron a Alfonso Herrero en un par de ocasiones muy claras que el Santo malaguista salvó como de costumbre. Doce minutos después, casi en el sesenta de juego, agarraron de la camiseta a Einar hasta casi arrancársela. El árbitro lo vio en primerísimo primer plano y no lo dudó señalando penalti. Roberto lo metió con mucha precisión al mismo palo donde se lanzó Alberto Varo. Celebración para el recuerdo, con el "Siuuuu" de Cristiano Ronaldo y el delirio de La Rosaleda. El Nou Estadi de Tarragona será el último capítulo.
Quién va a pensar en la Eurocopa cuando el equipo de tu ciudad se juega la vida un sábado caluroso de junio. Para sorpresa de nadie, La Rosaleda respondió con récord de asistencia (29.103 espectadores) y el Málaga supo rentabilizar ese aliento inmenso con otro triunfo (2-1) de gran valor ante el Gimnàstic de Tarragona, primer gran paso para palpar el ascenso. El cuadro catalán, eso sí, tiene todavía mucho que decir en la vuelta del próximo sábado en su feudo (21.00 horas). Dos goles de Roberto, inspirado en su papel de hijo pródigo, nieto perfecto y padre de toda Málaga, decantaron la balanza de un partido que tuvo de todo. Duelos físicos, alguna tangana, paradas de mérito, ocasiones claras, golpes anímicos, piques y controversia arbitral. El Nàstic es hueso duro y respondió al mazazo psicológico del primer tanto de Roberto (minuto 45) con otro a su rival en el 46. Marcó el Málaga a balón parado, al borde del descanso, con una acción polémica porque había dos balones en el terreno de juego en el momento del remate. Fue un jugador del Nàstic, Alan Godoy, quien lo echó al césped a la vez que Manu Molina botaba el córner. Respondieron los tarraconenses con un tanto de David Concha (1-1) nada más salir de vestuarios. Antes, amenazaron a Alfonso Herrero en un par de ocasiones muy claras que el Santo malaguista salvó como de costumbre. Doce minutos después, casi en el sesenta de juego, agarraron de la camiseta a Einar hasta casi arrancársela. El árbitro lo vio en primerísimo primer plano y no lo dudó señalando penalti. Roberto lo metió con mucha precisión al mismo palo donde se lanzó Alberto Varo. Celebración para el recuerdo, con el "Siuuuu" de Cristiano Ronaldo y el delirio de La Rosaleda. El Nou Estadi de Tarragona será el último capítulo.