El Jaguar más bonito de la historia de la marca es de 1961

Jaguar. Jaguar
Compartir

Jaguar ha fabricado berlinas elegantes, grandes cupés y deportivos espectaculares, pero ninguno concentra su identidad como el E-Type presentado en marzo de 1961. Su capó interminable, la pequeña cabina y una trasera redondeada crearon una silueta que continúa pareciendo especial más de seis décadas después.

No necesitaba grandes alerones ni entradas de aire para transmitir velocidad. Todo el coche parecía dibujado alrededor del movimiento, incluso estando aparcado. Son muchos los aficionados que siguen considerándolo el Jaguar más bonito y uno de los automóviles mejor proporcionados de la historia.

PUEDE INTERESARTE

Un capó que ocupa media carrocería

El frontal estaba formado por una pequeña abertura ovalada situada muy cerca del suelo. Los faros quedaban cubiertos por cristal en los primeros Serie 1 y se integraban suavemente dentro de las aletas, evitando cualquier interrupción brusca.

El capó incluía buena parte de las aletas y podía levantarse como una sola pieza. Su enorme longitud respondía a la posición del motor de seis cilindros, pero también proporcionaba al coche esas proporciones tan particulares.

PUEDE INTERESARTE

Detrás del parabrisas aparecía una cabina compacta, casi colocada sobre el eje posterior. La versión cupé prolongaba el techo mediante una curva continua hasta el portón, mientras que el roadster eliminaba cualquier elemento capaz de distraer de su cintura baja.

La aerodinámica llegó desde la competición

El diseño fue obra de Malcolm Sayer, que había trabajado en el sector aeronáutico y participó en coches de competición como los Jaguar C-Type y D-Type. Esa experiencia explica la limpieza de la carrocería y la ausencia de adornos sin función.

El E-Type utilizaba una estructura monocasco con un subchasis delantero que sostenía motor y suspensión. Esta solución permitía reducir peso y mantener el frontal especialmente bajo.

Bajo el capó de los primeros modelos había un seis cilindros en línea de 3,8 litros. Jaguar anunciaba 265 caballos y una velocidad máxima cercana a 241 km/h, prestaciones extraordinarias para un coche presentado en 1961.

Belleza utilizable y relativamente accesible

El E-Type podía adquirirse como cupé o roadster. Su interior colocaba al conductor frente a grandes relojes circulares, mientras una fila de interruptores ocupaba el centro del salpicadero. El volante de madera y aro fino completaba un ambiente deportivo sin excesos.

También resultaba considerablemente más asequible que varios deportivos italianos de prestaciones similares. Esa combinación de velocidad, diseño y precio convirtió su llegada al Salón de Ginebra en un acontecimiento.

La historia popular atribuye a Enzo Ferrari la descripción del E-Type como el coche más bello jamás fabricado. Aunque la frase se ha repetido durante décadas, el diseño no necesita apoyarse únicamente en aquella valoración para defenderse.

Las generaciones posteriores ganaron motores mayores, un V12 y versiones 2+2, pero también perdieron parte de la pureza inicial. El Serie 1 de 1961 mantiene los faros carenados, los paragolpes finísimos y las proporciones más limpias.

Jaguar produjo el E-Type hasta 1975, pero la imagen que permanece en la memoria es la del original. Un frontal ovalado, un capó enorme y una cabina mínima bastaron para crear un coche elegante, rápido y reconocible. Ningún otro Jaguar ha conseguido reunir esas cualidades con semejante naturalidad.