Más atractivo, barato y, para muchos, una alternativa mejor que el Skoda Scala

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El Skoda Scala destaca por su enorme maletero, pero el Citroën C4 propone una experiencia cotidiana más confortable. Su carrocería elevada facilita el acceso, la suspensión filtra especialmente bien el asfalto deteriorado y la versión Hybrid 145 permite conseguir la etiqueta ECO sin enchufes.

También juega con unas campañas muy competitivas. El C4 Hybrid 145 se anuncia actualmente desde 21.950 euros financiando, sujeto a entrada, permanencia y coste total del crédito. Es una cifra que lo sitúa por debajo de numerosos compactos convencionales y refuerza su candidatura frente al Scala.

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El confort se nota antes de recorrer muchos kilómetros

Citroën utiliza sus conocidos topes hidráulicos progresivos para suavizar la respuesta de la suspensión. El coche absorbe juntas, pequeños baches y badenes sin recurrir a una puesta a punto excesivamente blanda. En carretera mantiene movimientos tranquilos y evita transmitir golpes secos al habitáculo.

Los asientos Advanced Comfort disponibles en la gama añaden un acolchado mullido y una superficie amplia. No buscan sujetar como unos asientos deportivos, pero permiten acumular horas al volante con menos cansancio. Ahí aparece una ventaja muy concreta frente al planteamiento más convencional del Scala.

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La postura algo elevada ayuda a entrar y salir, especialmente cuando viajan niños o personas mayores. El C4 conserva unas dimensiones de compacto, de modo que no obliga a convivir con la anchura y el peso visual de un SUV familiar.

Una carrocería que se reconoce rápidamente

El frontal actualizado utiliza el nuevo emblema ovalado de Citroën, faros finos y unas luces divididas en varios trazos. Las protecciones oscuras recorren la parte inferior y los pasos de rueda, aportando una imagen más robusta sin elevar exageradamente el coche.

El techo desciende hacia una trasera muy particular. La luneta queda dividida por un pequeño alerón y los pilotos presentan formas angulosas, alejándolo de la silueta más tradicional del Skoda. Puede sacrificar algo de visibilidad, pero consigue que el C4 no se confunda con ningún otro compacto.

El maletero ofrece 380 litros. Son menos que los 467 litros del Scala, aunque siguen siendo suficientes para la compra, varias maletas o un cochecito infantil. El portón ancho y los respaldos abatibles permiten ampliar el espacio cuando hace falta transportar algo voluminoso.

El híbrido encaja especialmente bien con su carácter

El Hybrid 145 combina un motor de gasolina con una transmisión automática electrificada. Puede desplazarse con el motor térmico apagado durante determinadas fases urbanas y homologa alrededor de 4,7 l/100 km, dependiendo de la versión.

La respuesta inicial del motor eléctrico aporta suavidad al arrancar y maniobrar. No necesita recarga externa y consigue la etiqueta ECO, una combinación especialmente práctica para quien aparque en la calle o no quiera instalar un punto doméstico.

El Scala continúa siendo mejor cuando la prioridad absoluta es cargar muchísimo equipaje. El C4 resulta una alternativa más recomendable para quienes valoran el confort, el acceso sencillo y una conducción relajada. Su precio promocional, su mecánica híbrida y una imagen más atrevida completan una propuesta que se disfruta especialmente al enfrentarse cada día con calles mal asfaltadas.