Ford tiene un eléctrico que ofrece tanta tecnología y calidad que puede mirar de tú a tú a los premium alemanes

La marca americana convierte al Explorer en un SUV eléctrico top
Ford se carga el Focus
El mercado de los coches eléctricos ha cambiado mucho en apenas unos años. Si antes las propuestas más sofisticadas estaban prácticamente reservadas a fabricantes premium como Audi, BMW o Mercedes, actualmente las marcas generalistas cuentan con modelos cada vez más completos. Ford es un buen ejemplo gracias a uno de sus últimos SUV eléctricos.
Se trata del Ford Explorer eléctrico, un modelo desarrollado especialmente pensando en el mercado europeo y que recupera una denominación histórica de la marca para una propuesta completamente diferente. Ahora el Explorer es un SUV eléctrico de tamaño medio que destaca especialmente por tecnología, autonomía y una presentación interior que permite a Ford acercarse como pocas veces al territorio premium.
El Ford Explorer eléctrico sorprende especialmente por dentro
Con unos 4,47 metros de longitud, el Ford Explorer eléctrico tiene un tamaño que permite utilizarlo cómodamente tanto en ciudad como en carretera. No es un SUV especialmente grande, pero aprovecha bien sus dimensiones gracias a una plataforma desarrollada específicamente para coches eléctricos.
El diseño exterior también rompe claramente con otros modelos de Ford. Presenta unas líneas robustas, superficies limpias y una imagen moderna que le permite tener personalidad propia dentro de una categoría en la que cada vez existen más alternativas.
Sin embargo, uno de sus mayores argumentos aparece al entrar en el habitáculo. Ford ha apostado por una presentación muy tecnológica, destacando especialmente su gran pantalla multimedia central vertical. El sistema permite controlar numerosas funciones y cuenta con las habituales soluciones de conectividad.
A ello se suma una calidad percibida que supone un importante salto adelante respecto a algunos Ford tradicionales. Evidentemente, marcas como BMW, Audi o Mercedes siguen ofreciendo materiales más sofisticados en determinadas zonas, pero la diferencia ya no resulta tan evidente como hace unos años.
Hasta 340 CV y más de 600 kilómetros de autonomía
La gama del Explorer ofrece diferentes alternativas para adaptarse tanto a quienes priorizan el precio como a aquellos que buscan prestaciones o autonomía.
Las versiones disponibles pueden partir de unos 170 CV, mientras que las configuraciones más potentes alcanzan aproximadamente 340 CV y disponen de tracción total. Entre ambas aparece una interesante alternativa de 286 CV, especialmente equilibrada por prestaciones y eficiencia.
Otro de sus principales argumentos está en la autonomía. Dependiendo de la configuración escogida, el Explorer puede superar ampliamente los 500 kilómetros homologados y acercarse incluso a los 600 kilómetros con una sola carga.
Esto permite utilizarlo como coche principal sin que los viajes largos se conviertan necesariamente en un problema. Además, dispone de carga rápida para recuperar buena parte de la batería durante una parada en carretera.
El maletero, con alrededor de 450 litros de capacidad, refuerza además su orientación familiar.
Ford se acerca más que nunca a las marcas premium
El precio también puede convertirse en un importante argumento de compra. Aunque sus tarifas oficiales pueden superar los 40.000 euros, las promociones disponibles permiten encontrar determinadas versiones por cantidades considerablemente inferiores.
Y es precisamente aquí donde el Explorer eléctrico resulta especialmente interesante. Ford ofrece un SUV con mucha tecnología, hasta 340 CV, cerca de 600 kilómetros de autonomía y un interior muy cuidado, pero sin obligar necesariamente al comprador a asumir las tarifas habituales de las marcas premium.
No pretende sustituir directamente a un Audi, BMW o Mercedes para quienes priorizan exclusivamente imagen de marca y lujo, pero sí demuestra hasta qué punto se han reducido las distancias. El Ford Explorer eléctrico es uno de esos modelos capaces de hacer que muchos compradores se pregunten si realmente merece la pena pagar bastante más simplemente por llevar un logotipo premium en el frontal.