El Renault más bonito de la marca tiene acabados de BMW o Mercedes

El SUV premium para los que no quieren pagar de más por la marca
No es barato, pero este Renault es muy top
Renault llevaba tiempo buscando algo más que un SUV atractivo. Necesitaba un modelo aspiracional. Un coche capaz de mirar de frente a las marcas premium sin pedir perdón por llevar un rombo en el capó. Ese coche es el Rafale. Y no, no es solo cuestión de diseño.
A primera vista, el Rafale impone. Sus 4,71 metros de largo, su silueta coupé y las proporciones bien ajustadas lo colocan en la liga de los SUV grandes con estilo. El interior acompaña. Materiales agradables al tacto. Ajustes precisos. Sensación de coche caro. Muy lejos de lo que muchos aún asocian a Renault.

Un Renault con un marcado carácter premium
La gama mecánica está bien pensada. La versión HEV apuesta por la eficiencia. Combina un motor gasolina 1.5 turbo con dos eléctricos para entregar 199 CV. Consume solo 4,7 l/100 km. Acelera con suavidad. Se mueve en silencio en ciudad. Su precio parte desde 42.616 euros, o 39.140 euros financiados.
Para quien busca algo más, el Rafale PHEV juega en otra liga. 300 CV, tracción total y hasta 106 kilómetros en modo eléctrico. Prestaciones serias. 0 a 100 en 6,4 segundos. Es rápido, estable y muy cómodo. Aquí el precio sube hasta 48.921 euros, o 46.424 euros financiados.

Donde el Rafale sorprende de verdad es en los acabados. El nivel esprit Alpine ya viene cargado. Pantallas grandes. Sistema openR link con Google integrado. Iluminación ambiental. Asientos calefactables. Alcántara reciclada. Son detalles que recuerdan más a BMW o Mercedes que a un generalista.
No flojea en nada
Además, la tecnología es abundante. Control de crucero adaptativo, asistentes de carril, detector de ángulo muerto, cámara trasera digital, 4Control Advanced y un paquete de seguridad completísimo. Todo de serie. Sin letras pequeñas. Sin packs obligatorios.

El atelier Alpine eleva aún más el listón. Más presencia. Más refinamiento. Más exclusividad. Pero incluso en su versión base, el Rafale deja claro el mensaje: Renault ya no quiere competir solo por precio. Quiere competir por calidad, diseño y sensaciones. Y esta vez, lo ha conseguido.