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Análisis

Final Fantasy Resonance, una invocación para desenmascarar la nostalgia en un RPG sobresaliente

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Visiones, espers y protagonistas de Final Fantasy Resonance. Square Enix
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La devoción por la saga pide recrearse en un título que se gusta a sí mismo tras sacarse el brillo de Brave Exvius, porque Final Fantasy Resonance tiene un sabor muy reconocible. El puro placer de jugar un RPG con el apellido Final Fantasy lleva décadas enfrascado en el recuerdo de millones de jugadores, y la conversión al HD-2D le sienta fenomenal a una experiencia que parece tomar un ingrediente de muchos de los pellizcos de cada título para dejar un menú degustación muy jugoso.

Como jugador de Final Fantasy de toda una vida, todavía tengo dudas de su el título del juego es el mejor. Porque FF Reminiscencia, FF Brave Exvius 2.0 o Final Fantasy Te Voy a Colar Todos los Recuerdos de Tu Infancia eran mejores opciones, o al menos eso he querido entender del proceso de saborear el videojuego de principio a fin mientras buceaba en cada secundaria, que dan gusto en comparación con otros RPG's.

Final Fantasy Resonance era para mí un descubrimiento desde el primer minuto, porque aunque he caído en varios charcos como Opera Omnia durante años y con enorme grupo de amigos, nunca entré en Brave Exvius. Por eso mi aventura empezaba de cero, y quizás esos ojos hacen que sea aún más emocionante descubrir la historia de Rain, Laswell y Fina.

Las miles de peticiones de los fans de Final Fantasy por revolver la franquicia para sacar un nuevo juego con combate por turnos tuvo una respuesta más inmediata de lo esperado. Cuando llegó el boom de Expedition 33, la sensación generalizada era que el proyecto enfocado en la acción parecía englobar una tirada mucho más grande para atrapar a otro público objetivo, pero el regreso a lo original estaba en la mente de muchos.

Lejos de una serie numerada, ese atractivo es solo una pieza fundamental de Final Fantasy Resonance, un juego encantado de presentarse a sí mismo como un homenaje a toda la franquicia que sabe presentar una historia original, bien presentada, con mucho sentido y con multitud de oportunidades para sentar las bases de un estilo que Octopath Traveler ya remarcó. Pero aquí, con la presencia completa de los personajes más sonados de la franquicia.

Y recalco esto porque Resonance no es simplemente una llamada omnisciente a esos personajes. La trama se empapa de pequeños minijuegos, guiños, nomenclaturas y hasta entornos que están salidos de los diferentes videojuegos, incluso llego a ver a otros personajes enriquecidos para convertirse aquí en secundarios de lujo con otra apariencia, otro nombre pero la misma esencia.

El gen del combate por turnos...¿sin clases?

Mi primer take es la recomendación al fan de Final Fantasy a jugar en difícil. A poco que tengáis ganas de saborear la jugabilidad, el título es extremadamente fácil en su versión normal. Más aún si farmeas un poco o avanzas con algunas secundarias. Y eso conecta con lo que significa adentrarse en el mundo que ya muchos conocen como es el de Brave Exvius, por lo que para ellos también puede ser una necesidad.

A partir de ahí todo pasa por entender cuántas horas le quieres dedicar a farmear habilidades entre visiones, porque es la base para entender la complejidad del combate. Sin clases y con roles marcados pero no tan estrictos, el perfil de cada personaje varía según cómo se le adaptan habilidades de una visión u otra. Y es que el propio Laswell por poner uno de los ejemplos más claros, puede ser una variante de un personaje físico o mágico a merced según armas y estadísticas, lo que le lleva a tener muchas variantes para ir en un combate con las magias de Terra o con el kit ofensivo físico de Noctis.

Si eres de los que se pierde en el menú cada poco tiempo para asegurar cada vez más pasivas, ampliar las posibilidades y darles mimo a todos los personajes, este juego puede llegar fácilmente a 60-70 horas. Porque esa opción a recrearte en los estilos y a crear clases de la nada, le da una vida extra a la jugabilidad. Porque es fácil empezar con un Rain tanque y llevarlo poco después a un personaje de críticos, aunque no sea el más idóneo para eso. Y funciona.

A partir de ahí no hay mucha complejidad en las batallas, con controlar bien el manejo de los aturdidos y de cómo funciona la línea del tiempo para aprovechar esa ventaja, que no dura mucho, todo va sobre ruedas. Porque una vez aturdes al enemigo hay poco tiempo para atacarle con un plus de daño, y se puede encadenar con gran parte del equipo si lo haces bien.

El soberbio uso del pixel art: ciudades y artes

El HD-2D se ve espectacular, pero más aún el menú donde los modelos 3D pixelados toman forma como puesta en escena para mostrar el corazón de una ciudad o presentar a un esper en un momento épico. Es una de las mejores experiencias que he vivido no solo por cómo se recrean las ciudades combinando los estilos, sino por cómo conecta con lo que el juego propone a cada momento. El reflejo de los personajes, la grandilocuente de cada espacio tal y como se recrea y la banda sonora, muy vinculada en todo momento a la saga, dejan un espacio perfecto para sentir la saga.

Con la movilidad en el mundo tengo varios peros que no van más allá de lo encorsetado que es el título en sí al desplazarse entre ciudades. Me da la sensación de que todos los espacios están muy cercanos entre sí, pero es algo muy personal. Quizás de ahí entienda que no tengo la sensación de que encontrar las visiones sea algo excitante. Entiendo que la conexión con otros juegos es parte de la trama me pide un punto de evocación aún mayor, y en eso sí creo que hay una clara conexión con lo mobile que no se desprende de todo lo que engloba al juego. Y no hablo del punto artístico ni de la jugabilidad, sino del trazo a la hora de no conectarlos de una manera más compensada con los escenarios.

Es cierto que los espers sí atrapan algo más de ese reto, pero tampoco son nada del otro mundo. No son los templos del FFX (aunque algo hay) ni un puzle repleto de pistas (que también existe en este juego), pero es algo demasiado evidente. Quizás es que simplemente la aparición de cada uno de ellos está vacía y no conecta con el jugador como podría, aunque eso a nivel de historia parece imposible. De ahí que esa parte sea más un contenedor de hype cada vez que consigues invocar el límite del Cloud, Yitán, Y’shtola o Squall de turno para venirte arriba.

Aún así es un pero menor. Relevante por lo que significa en el todo de Final Fantasy Resonance, pero no tan importante cuando le das valor a todo lo demás, porque el arte del juego, las sinergias entre personajes, lo encauzadas que están las vivencias en cada ciudad y en el mundo…es un juego vivo, y no solo por lo que digan los NPC’s, sino por lo que representan las ciudades. Y de nuevo, todo repleto de homenajes en la saga. Y no quiero soltar spoilers, pero podéis viajar tranquilamente pensando que en cada esquina hay un resquicio de un guiño a cualquier otro FF.

Un guion a la altura de un FF numerado

El culmen de todo es entender que esa primera parte de Brave Exvius aquí esbozada, porque ni de lejos esto es tota la trama del juego de móviles, aquí es una maravilla. Villanos, protagonistas, entornos, hechos…y sobre todo el por qué detrás de cada personaje entre secretos, pasados y decisiones. Ese todo es una guía para entender por qué hasta una misión secundaria te acompaña a buscar el 100% del contenido, porque es fácil perseguirla por cómo acompaña al juego y porque es interesante, no hablamos de ir a recoger verduras para ayudar a un cualquiera.

Hay un vínculo especial donde es fácil comparar, pero en todos los casos, incluso en los más satíricos, siempre hay algo mayor. Hay un personaje que desde su aparición me recordó especialmente a Irvine Kinneas, pero todo el respaldo narrativo que tiene en este caso más allá de su perfil, lo hace infinitamente más interesante. Y no es que la comparación valga con todos los personajes, pero sí que se trabaja por igual en ellos, y es especialmente emocionante encontrar que la historia tiene un acompañamiento a la altura desde los ojos de cada personaje. Y hablo de todos, desde los que entran en nuestra party a los que nos acompañan puntualmente en la ciudad o incluso los que aparecen momentáneamente para salvarnos la vida y luego dejar solo un par de frases. De ellos incluso quiero más.

Final Fantasy Resonance es ese amor incondicional a la saga, el reflejo de un combate por turnos interesante que puede ser tan exigente como lo quiera el jugador y con un escenario ideal. Yo he salido con la sensación de que esto puede ser un antes y un después, un complemento perfecto a las sagas numéricas, una alternativa que le de vida no solo a más tramas de Brave Exvius, sino a ampliaciones o versiones de Opera Omnia o Ever Crisis que tienen historias interesantes que pueden saltar a adaptaciones como esta. Y ante todo, es una antología de Final Fantasy convertida aen una historia nueva que te hace volver a cada uno de los juegos sin entrar en sus universos.

Lo mejor

  • La conexión entre trama y jugabilidad, junto al H2-2D, lo convierten en un Final Fantasy al nivel de series numeradas.
  • El trasfondo de personajes, protagonistas y secundarios, es arriesgado, interesante y mucho más profundo de lo que puede parecer

Lo peor

  • El camino hacia el descubrimiento de las revelaciones se hace demasiado simple, falto de una conexión real
Valoración 93/100