Gonzalo Serrano prueba el Toyota C-HR Plug-in: un SUV que no deja indiferente

Gonzalo Serrano, con el Toyota C-HR. MQC
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El Toyota C-HR se ha convertido en uno de los modelos más reconocibles de la firma japonesa y Gonzalo Serrano se ha puesto al volante de su versión híbrida enchufable en el programa 'Más Que Coches'. Con el acabado Spirit y sus 223CV de potencia conjunta, el C-HR Plug-in apuesta por combinar prestaciones, eficiencia y un diseño que no pasa desapercibido. Para Serrano, precisamente ahí reside una de sus principales virtudes. “Los productos de Toyota siempre tienen un toque diferente”, explica antes de detenerse en un frontal que compara visualmente con “los ojos de un samurái”. La firma lumínica, los perfiles de la carrocería, los tiradores de las puertas encastrados y la trasera protagonizada por una iluminación que recorre el vehículo de lado a lado refuerzan esa apuesta por una estética diferenciadora.

Esa personalidad también se traslada al habitáculo, aunque sin renunciar a la filosofía tradicional de Toyota. Serrano destaca los buenos ajustes, la calidad percibida y, especialmente, la presencia de botones físicos bajo la pantalla central: “¡Oh, qué milagro! botones físicos”. El C-HR incorpora además una iluminación ambiental con 24 colores que adapta sus tonalidades según el momento del día, un detalle que entusiasma al periodista: “Estos detalles a mí me apasionan”. La postura de conducción queda, según su análisis, “a medio camino entre un turismo y un SUV”, mientras que los asientos combinan símil piel y microfibra. Entre el equipamiento también aparecen el portón eléctrico, las llantas de aleación, el techo panorámico SkyView y la carrocería bitono.

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Gonzalo Serrano, en carretera con el Toyota C-HR

La gran baza está bajo el capó. El C-HR Plug-in Hybrid 220 combina un motor de gasolina 2.0 litros con un propulsor eléctrico delantero de 120 kW —163 CV— para alcanzar esos 223 CV conjuntos. La batería de iones de litio tiene 13,6 kWh y permite recorrer hasta 66 kilómetros en modo eléctrico en ciclo WLTP. Toyota homologa un consumo combinado de entre 2,1 y 2,4 litros cada 100 kilómetros y unas emisiones de 47-53 g/km, mientras que la aceleración de 0 a 100 km/h ronda los siete segundos y la velocidad máxima se sitúa en 180 km/h. Además, dispone de tres niveles de recuperación de energía y un sistema de geofencing capaz de gestionar automáticamente el uso de la batería al entrar en zonas de bajas emisiones cuando se cumplen las condiciones necesarias.

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En marcha, Serrano pone el acento en el equilibrio general del conjunto y en un comportamiento que considera “agradable” y “eficaz”. También destaca la capacidad de frenada y el tacto del sistema, antes de llegar a una de las cuestiones que más interesan al comprador: el precio. En la configuración probada, el periodista sitúa la tarifa en 37.300 euros, una cifra que puede variar en función del acabado y de las promociones vigentes.