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Oh, carnaval ilegal
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Oh, carnaval ilegal

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Juan Carlos Aragón

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Me encanta que lo llamen así porque “todo lo que me gusta es… ilegal, es inmoral o engorda”. La legalidad se hizo para el amparo de quienes no se atreven a caminar sin referencia, creyendo que al final del viaje habrán llegado a un destino seguro por un camino correcto. Pues dejen lo ilegal para quienes preferimos la aventura de andar por donde nos da la gana sin miedo a las fieras de los caminos ni a la incertidumbre de los finales. Que eso es justo lo que más nos pone.

Una de las mayores satisfacciones que me ha dado este carnaval está siendo precisamente el agradecimiento del carnaval callejero por la canción que le dediqué en el popurrí de la comparsa a la gaditana chirigota ilegal, viniendo inclusive de plañideras vestidas con lentejuela que cantan por fama y dinero, que no significa, ni mucho menos, que ambas formas de hacer carnaval sean incompatibles. Pero una cosa es que puedan valer las dos y otra, muy distinta, es que solo se haga la segunda. Obviamente, el “Mánchame mis manos” es un grito de auxilio que me permito lanzar al carnaval ilegal de parte del Concurso del Falla, que necesita ya del espíritu de aquel como el mundo la paz.

Si nos vamos fijando en lo que se canta cada año en el COAC, nos tenemos que dar cuenta de que no tiene nada que ver con lo que se canta en la calle; ni en el fondo ni en la forma. El Carnaval de Cádiz nació en la calle y se educó en el Falla. Y como diría el bueno de Rousseau: “El hombre contemporáneo, el hombre histórico, el cultural, ha perdido toda su bondad original para convertirse en un hipócrita, vil, egoísta, depravado y lleno de odio. Bajo su gran máscara, LA EDUCACIÓN, esconde sus temores, su resentimiento y su traición a su naturaleza y, presentándola como la panacea de la redención universal, imposibilita la regeneración del hombre: la educación es, por una parte, institucionalización de lo peor del hombre y, por la otra, lo que hace que el hombre termine de aprender a ser así de malo”. Donde dice “hombre” digan “carnaval” y verán cómo la analogía es aterradora.

Estos últimos lustros he asistido (usaré la primera persona del singular porque es mi punto de vista) a un proceso de enmascaramiento progresivo del Carnaval —o como se llame eso que se hace en el Falla—, en beneficio de unas prebendas musicales y dramáticas enormemente alejadas del espíritu de Momo. Aquella calle que tanto me atrapó durante mis años de universitario (los que coincidieron con mi situación de reserva activa) fue enseñándome la cara más artesanal y cómica del Carnaval de Cádiz. Era —y sigue siendo— un carnaval más purificador y atento a sus orígenes y sentido fundacional. La celda del Falla, con sus códigos de seguridad y patrones obligatorios, me comenzaron a provocar un hartazgo incurable. En los últimos años de envenenamiento, confieso que la chirigota ilegal de un amigo legal resucitó en mí ese deseo o —más bien— necesidad de volver a mis principios, en la doble acepción del término “principio”. Por eso exploté con er Chele, porque no podía más (por mi madre de mi alma) con esto que tantos de ustedes llaman Carnaval —en vez de COAC, a secas—.

Que a mí no me gusta el COAC es de sobra conocido por cualquiera que sepa la mitad de mi nombre. Y también sabe las tres razones por las que sigo en él: porque sigo viendo en el Falla un templo gaditano inigualable para presentar cualquier obra de carnaval que aspire a ser digna, porque no pierdo la esperanza en que recupere aquel encanto con el que me cautivó… y me queda uno… ¿El dinero? La verdad es que me hace falta. Mi situación profesional nunca fue estable y pago más pensiones de alimentos que alimentos para mí. Pero las tres razones se están viniendo abajo. En el Falla se presentan demasiadas obras indignas, aquel encanto era el reflejo de una sociedad que ya ha mejorado a peor y el dinero se lo están llevando las manos que mecen la cuna.

En cualquier caso, o esto da un giro rápido o lo daré yo (si no lo estoy dando ya). Me gustaría no terminar de darlo yo y que lo diera esto. Sería mejor para el Carnaval de Cádiz. De momento, he dejado una disoluta pero absoluta declaración de intenciones.

“Mánchame mis manos con las tuyas.
Con tu caradura y con tu canción
que las mías todavía no son
tan carnavaleramente puras.

Y tomarme el mundo a cachondeo ,
gaditana chirigota ilegal,
para hacer tu mismo carnaval
y acabar con tanto postureo.

Vamos a quemar a Momo en la misma hoguera.
Que la culpa fue mía, perdona, un mal día lo tiene cualquiera.
Que te esto viendo más libre, canalla y valiente.
Y estás pisando la calle por día más fuerte.

Oh, carnaval ilegal, mánchame con tus sudores
porque va a hacernos falta, que suenan tambores.

Mánchame.
Mánchame con tus manos.
Tus manos tan callejeras.
Que en vez de carnavaleros,
parecemos plañideras
cantándote solo por fama y dinero,
vestidas con lentejuela
mientras espera mi pueblo…
y de tanto que espera,
desespera.”

La Gaditaníssima, 2019

JUAN CARLOS ARAGÓN


2 comentarios
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  1. Las palmeras de la Segunda Aguada

    ‌Creo que se sobrevalora al carnaval de la calle, que es igual de chusma que el otro.Porque eso no lo da el carnaval lo da la gente que tenemos egos de helio, y nos creemos los mejores en todo en carnaval, en ciudad, en costumbres, en cargar pasos y en hacer tortillas de papa

  2. John McKillo

    Podrías haber titulado: "Compañeros del negocio, ¿pueden venir miles al Concurso? o ¡El Carnaval no se vende! (se alquila)." A la gente que no te entiende. Los entiendo. Uno de los dos está loco. Sofisticado, pero no malévolo. Gracias a la teoría heliocéntrica hoy sabemos que es Aragón el que gira alrededor del Falla, y no al revés. Ahora resulta que desmontas las tradiciones para hacer negocio con los sentimientos, y sólo por eso, tienes que soportar que te abucheen. Porque, el Carnaval oficial nunca retrocede, se da media vuelta y sigue avanzando. Carnaval oficial, es un oxímoron. La TV y las giras lastran el devenir de un Carnaval que muere de éxito. Un Carnaval sin churretes y calaó, sino con corbatas de Armani. ¡Lástima! Et ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti PD Se va el Carnaval PERonista criado con las sobras que le echaban los señoritos del socialismo rociero, y deja paso al animal de la fiesta nazional.

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