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Salvemos el fútbol, salvemos el arbitraje

Beni Betegón

Polémicas en LaLiga, en la Copa, en la Supercopa de Arabia, con audios o sin audios de VAR... El mundo del arbitraje es un mal inevitable de momento en el fútbol. Los árbitros no todos son malos, sólo faltaba, pero la mayoría no ejercen con ecuanimidad su profesión, lo que no tiene nada que ver con su honradez, no discutible. La evidencia histórica refuerza mi argumento basado en que son sugestionables e influenciables por el contexto y los elementos en el desarrollo de su profesión. Es humano, sí, pero lo de 'ser humano' no debe ser ya una excusa admisible en 2024, ¿no?

La disparidad de criterio en sus decisiones y actitudes han sido el martillo pilón en la crítica a su trabajo. Los errores son asumibles, pero la diferencia de trato y de valoración dependiendo de la situación y de la camiseta es inapelable. Su falta de humildad, autocrítica y su falta de autoexigencia nos lleva a tener que desarrollar reglamentos y defensas “quijotescas” de sus actuaciones en situaciones generadas por todo lo anteriormente comentado.

El central de Osasuna David García terminó muy enfadado con el árbitro de la semifinal ante el FC Barcelona en la Supercopa de Arabia (@MovistarFutbol).

Robert Lewandowski adelantó al Barcelona, ante Osasuna, en el minuto 59 de la semifinal de la Supercopa de España con un gol cargado de polémica

Árbitros, una polémica que no cesa en el fútbol

El día en que los árbitros asuman sus taras será el primer día que se ganaran el respeto de todos. A día de hoy tan solo hacen exhibiciones irreales de su 98% de aciertos, justificación de sus interpretaciones arbitrarias, un buscar la vuelta en las no intervenciones del VAR e intentar defender sus intervenciones en el “claro y manifiesto” arbitrariamente.

Lo dicho, no todos los árbitros son malos, aunque algunos sí lo son como la carne de pescuezo, pero no desarrollan su profesión desde la humildad de no influir. Bajo mi óptica es una realidad que influyen en el trabajo y resultado de clubes y futbolistas, no pueden excusarse en que los delanteros fallan porque ellos yerran para sus propios intereses. Su falta de equidad afecta a terceros directamente: a los clubes, a los futbolistas y al resultado, por consiguiente, a la competición.

Hasta que esto no cambie no podré cambiar mi opinión. Lo siento mucho, y lo escribo desde el máximo respeto hacia el colectivo arbitral, pero las cosas a día de hoy están así. Salvemos el fútbol, salvemos el arbitraje.

* Por Beni Betegón

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