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Lavar platos o limpiar, las inusuales sanciones del Wolfsburgo que evitó el descenso

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Si algo se exige en el Wolfsburgo es disciplina y cumplir al milímetro las normas del club. Una entidad condicionada por el patrocinio de Volkswagen y en la que desde su fundación cumplir las órdenes ha sido igual de importante que rendir sobre el terreno de juego.

Labbadia evitó el primer descenso del Wolfsburgo

Esa doctrina la impuso como nadie Bruno Labbadia. Desde que ascendiera por primera vez en 1997 el equipo se ha mantenido en la Bundesliga, pero hace unos años el club estuvo al borde del infierno. El técnico tuvo la mala fortuna de llegar a una entidad rota en su momento, en febrero de 2018, y condicionado por los escándalos internos. La mala gestión derivó en un presupuesto muy reducido, con nadie al timón de un barco abocado al descenso. No obstante el entrenador sacó fuerzas y disipó las dudas salvando del descenso al Wolfsburgo, imponiendo al equipo un sello atrevido que logró clasificarlo para Europa un año después.

En ese plantel el compromiso era innegable y el propio entrenador reinventó las sanciones para mantener la disciplina dentro del grupo. Labbadia consideraba que imponer multas económicas no era rentable, viendo los altos salarios de los futbolistas. Por eso optó por algo más creativo.

Por eso creó un código de conducta que denominaba rectángulo de juego. "El que se sale, se queda fuera del equipo", decía Labbadia. Unos métodos que aseguraban en respeto entre compañeros, gestionando el uso de los teléfonos móviles y el orden dentro del vestuario. "Si alguien llega tarde, los compañeros de equipo deben pedir inmediatamente que se aplique la sanción", explicó el entrenador en una comparecencia pública.

Y como creía que las multas económicas no funcionaban del todo bien, Labaddia optó por utilizar otros métodos: "Las multas están bien, pero a veces son más eficaces otros métodos, como por ejemplo lavar los platos, dejar todo ordenado luego de la cena o distribuir las indumentarias a los compañeros antes de los entrenamientos; por supuesto que todo eso no es tan divertido".

Bruno Labbadia, en el Wolfsburgo por aquel entonces.

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