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Francisco Durán, Paquito 'el carpintero': Una vida dedicada al Sevilla

Basilio García / Fran Ortiz

La historia del fútbol está plagada de nombre de relumbrón, de hombres que marcaban golazos, hacían grandes paradas o, simplemente, contenían casi como trincheras las embestidas del rival. Pero detrás de ellos hay cientos de miles de empleados anónimos que trabajan y han trabajado en los clubes. Pocos quedan, eso sí, como Francisco Durán, Paco ‘el carpintero’, santo y seña del Sevilla FC durante seis décadas.

Lleva en el Sevilla desde crío, cuando su madre no le dejaba ir en tranvía desde la Puerta Carmona a la Gran Plaza, un mandato materno que entonces no gustaría mucho a Paco pero que acabó marcando su vida. “Desde que era un niño, con 9 o 10 años. Empecé con mi tío de aprendiz, mi madre no me dejaba coger el tranvía y pasaba por aquí. Empecé a coger amistad en el campo del subcomité y a partir de los 16 años ya me puse a recoger balones y ayudar”, confiesa en la tarde en la que atiende a ElDesmarque desde el mismo Sánchez-Pizjuán.

Paco recuerda con brillantez el acto en el que se colocó la primera piedra del estadio, y cómo “antes era todo campo”. Su labor de mozo de almacén se ha ido actualizando con los tiempos, pero pese a haber superado ampliamente la edad de jubilación, quiere seguir trabajando en el Sevilla. “Mientras que pueda no me jubilo. Mi mujer me dice vete a tu casa. Soy muy querido en el campo, me tratan muy bien. Si me tienen que reñir me riñen, pero sé lo que tengo que hacer”.

Paco 'el Carpintero' en su casa, en el Ramón Sánchez-Pizjuán (Foto: Kiko Hurtado).

Lo que tiene que hacer ahora en el Sevilla es preparar balones, la ropa interior de los equipos tanto masculinos como femeninos, gestionar pedidos para el trabajo y para las tiendas, pero durante años fue una especie de chico para todo. “Llevé a Zamorano a Madrid. Le hice la mudanza y me llevé con él al menos una semana. A Simeone también lo llevé a Madrid, a la Moraleja. A Quique Estebaranz a Mérida, a Juanito…”, recordando que además también era el encargado de cuidar las casas de los futbolistas cuando se marchaban de vacaciones. “Yo iba a sus casas a darle una vuelta y regar las macetas. Estaba al cuidado de todas las casas. Ahora ha cambiado”. Y es que por hacer, hasta arregló en su día la maqueta del estadio que hoy figura en el museo. “He hecho de todo, menos ponerme rico”, resume con simpatía.

De hecho, uno de los que más estrecha relación ha tenido es con Luis de la Fuente, el hoy seleccionador sub 21, con el que tuvo un trato especial. “Este como si fuera tu hijo. Mi mujer le hacía de comer, le arreglaba el piso…”. Manolo Zúñiga, Pepe Prieto –fue a su boda a Albacete- o Daniel Bertoni –que le regaló un llavero con una bota plateada que guarda en el coche-, son otros de los futbolistas que nombra.

Paco el Carpintero enseña el llavero que le regaló Bertoni antes de dejar el Sevilla (Foto: Kiko Hurtado).

Eso sí, las cosas han cambiado mucho, pues además de que Paco antes se movía más entre las instalaciones del club, el equipo ahora prácticamente no entrena en el Ramón Sánchez-Pizjuán. “Los jugadores antiguos como si fuera su padre. Antes eran más de aquí, pero no tengo pega ninguna con los de ahora”, confiesa, comentando también una anécdota más reciente con Daniel Alves.

“Nolito es uno que siempre se mete conmigo, a todas horas, cuando pasa. A Monchi lo conozco desde niño, me trata como si fuera de la familia. Esta es mi familia, llevo aquí muchos años y todos mis compañeros me aprecian mucho”, resume.

Y es que es toda la verdad. Paco ha llegado a celebrar las navidades colocando largas mesas en las entrañas del Gol Sur del Sánchez-Pizjuán, y su mayor tesoro, una colección interminable de camisetas, está expuesta en el museo del club. Paco Durán, Paquito ‘el carpintero’. Sevillismo del puro.

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