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Ni Fekir ni Canales ni nadie: Pellegrini y el escudo

Periodista especializado en fútbol y baloncesto.

Ni Fekir ni Canales ni nadie: Pellegrini y el escudo. Esa es la receta mágica de este Real Betis para seguir aferrándose a la lucha por los puestos de UEFA Champions League y asentarse, una jornada más, en los de UEFA Europa League. Pese a las ausencias, plantó cara al Real Madrid (0-0) en un partido trepidante, una batalla futbolística encarnizada que le dejó un botín corto para lo que expuso y lo que se ganó en algunos momentos, y largo para como se puso el tramo final. Un espectáculo del fútbol sin goles, por mucho que pueda parecer un sinsentido.

La falta de sus dos grandes puntales no restó valor a un Betis ambicioso, arriesgado y solidario que se llevó un punto importante y deja al Real Madrid a más distancia aún del título de LaLiga Santander. Pero, sobre todo, mostró de nuevo a un equipo donde nadie es insustituible y que el Plan/Milagro de Pellegrini sigue su curso, sin que nada lo enfangue. El punto no es lo único. También es el orgullo de una afición entregada que un domingo sí y otro también ve cómo los del césped están, como mínimo, a su altura.

Pellegrini no es Xavi, gracias a Dios

Pellegrini, con Ancelotti de espaldas, en el césped del Villamarín durante el partido (Foto: Kiko Hurtado).

Pellegrini no es Xavi. Ni falta que le hace, para bien del aficionado bético. El chileno podría haber tomado el ejemplo del técnico del FC Barcelona, en El Clásico de semifinales de Copa del pasado jueves, para intentar imponerse al Real Madrid colgándose del larguero. Pero prefirió ahorrarle a su hinchada el propósito de truño balompédico. Y, luego, que el hombre no sabe lo que significa la palabra catenaccio, que no está en su vocabulario. Él no cambia su guión ni aunque se lo recete el médico. El fútbol lo agradece y todos los que llenaron este domingo el Villamarín, más todavía.

Su Betis no entiende de otra cosa que no sea ir por derecho a ganar, esté enfrente el Real Madrid o la caballería montada del Canadá. Jueguen Fekir y Canales o Rodri y Aitor Ruibal. Como consecuencia, Heliópolis vibró desde el inicio con un choque vertiginoso, pleiteado de poder a poder, sin que se supiera a ciencia cierta quién quería mantener la pugna por el título y quién estaba luchando por seguir en la contienda por los puestos de Champions y asentándose en los de Europa League.

El legado del chileno

Y ése será el gran legado que deje en Villamarín el día que se vaya, que Dios quiera que se empadrone en la calle Tajo y no se vaya nunca: el espíritu de su Betis. Ese Betis se sobrepuso a las ausencias y, sin renunciar a su filosofía de fútbol atractivo y competitivo, le echó arrestos al Real Madrid de don Carlo Ancelotti. Yendo a buscarlo con una presión alta, haciendo que Courtois tuviera que superar su tartamudeo con los pies, desquiciando a Vinicius, aburriendo a Benzema...el fragor de un ida y vuelta continuo adoleció quizá de una falta de más ocasiones en la primera parte, pero dejar el bagaje ofensivo del Real Madrid en un tiro a puerta de Valverde desde Uruguay y tener alguna a favor en los primeros 45 minutos con lo que tenía disponible ya era para estar bastante contentos con el planteamiento.

Pero es que en el descanso Pellegrini debió de decirles a los suyos que se miraran más aún el escudo, que le perdieran el respeto al Real Madrid, porque el Betis salió todavía más decidido a llevarse el triunfo. También los de Ancelotti. La misma intensidad, el mismo ritmo, aunque ahora sucediéndose las ocasiones por ambos bandos. La mejor, sin duda, de Borja Iglesias, al que Courtois le demostró por qué es uno de los mejores porteros del mundo. Y Claudio Bravo también se ajustó los guantes, porque no cabía otra con el talento que le acechaba vestido de blanco.

William Carvalho protesta al árbitro la amarilla que le enseñó (Foto: Kiko Hurtado).

Una película de Tarantino tiene menos acción

Rodrigo también pudo desnivelar la balanza aprovechando el fuelle de Valverde, el auténtico corazón de este Madrid. No se movía un músculo entre los más de medio centenar de miles que se sentaban en las gradas heliopolitanas. Una película de Tarantino es una homilía de un fraile nonagenario comparada con el thriller de fútbol que estaban poniendo en el césped de Villamarín.

Por si a alguien le quedaba alguna duda de por dónde respiraba Pellegrini, refrescó el ataque con Willian José y Luiz Henrique por Borja Iglesias y Ayoze, entregados en el derroche adelante y para atrás. Evidentemente, lo hacía por tener la parte defensiva plena de solvencia, con Luiz Felipe y Pezzella más seguros que nunca. Ancelotti apostó por un bético de cuna, Dani Ceballos, para mantener el pulso ofensivo y las opciones de desequilibrar un duelo de titanes desbocados a por la victoria.

Color más blanco por el cansancio del Betis

La salida del utrerano, de hecho, derivó en los mejores momentos del Real Madrid en la segunda parte, con varias ocasiones claras seguidas. Por el contrario, el Betis empezó a pagar el cansancio, viéndose más superado en el súbito ritmo imparable que ya había tomado el partido. Se notó la ausencia de Borja. Pero mientras esté Guido en el medio...

El tramo final se puso de color más blanco con un Betis reventado y al que los cambios no hicieron mucho bien, aunque bastante hace Pellegrini con el fondo de armario del que dispone. Luiz Henrique se erigió en la esperanza bética a la contra, aunque no estuvo especialmente acertado el brasileño. Entre tanto, el cuadro bético supo sufrir y agotar su sangre verde para llevarse un punto que no es poco. Más bien bastante.

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  1. Enrique

    Y los Señores Haro y Catalán al frente de la entidad realizando una labor de mejora y modernización en todas y cada una de la áreas del club. Cuando una estructura organizada y profesionalizada funciona, la ausencia de los actores y personajes intermedios no es notable.