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El relámpago Luiz Henrique puede con el Rayo

Periodista especializado en fútbol y baloncesto.

El rayo es más fuerte que el relámpago. El Rayo Vallecano, el del barrio madrileño, no es más fuerte que el Real Betis, que ha encontrado en Vallecas su particular relámpago para vencer en la jornada 16ª de LaLiga Santander. Luiz Henrique se ha erigido en luz de un relampagueante cuadro de Pellegrini que se vuelve a congraciar con la victoria. El brasileño ha podido con el Rayo, reencauzando con un espectacular golazo un encuentro que, pese a la suerte del primer y tempranero gol, se había puesto tontorrón. Y facilitando un triunfo crucial para que su equipo siga más vivo que nunca en la pelea por Europa.

El fútbol empieza a premiar el trabajo de un futbolista con unas condiciones envidiables. Y lo está haciendo justo en su peor momento en lo personal (por el fallecimiento de su padre) y cuando los más fatalistas ya querían augurar un petardo de fichaje. No hay que ser una lumbrera para darse cuenta de que a Luiz Henrique le está costando lo suyo adaptarse al fútbol europeo. Como no podía ser de otra forma teniendo 22 años, viniendo de la liga brasileña y siendo allí capitán general. Tampoco hay que haber inventado el balompié para ver que este muchacho es pelotero caro.

Borja Iglesias, ante el Rayo (Foto: RBB)

El fútbol no tiene nada que ver con la meteorología

El relámpago no es más que un resplandor lumínico que emana de la fortísima liberación de energía que produce un rayo. Este último viene primero con toda su fuerza y luego llega la luz relampagueante. El rayo es el que realmente tiene capacidad de provocar daño, mientras que el relámpago no pasa de resplandecer brillo. En Vallecas, sin embargo, pasó casi lo contrario, porque el fútbol poco tiene que ver con la meteorología.

Hubo un pequeño relámpago verdiblanco antes de que cayera un gran Rayo cuyo estruendo sonó algo más de media hora hora sobre el césped. Ahí llegó el verdadero relámpago, Luiz Henrique, la luz más resplandeciente de un Betis que entonces ya no dejó de ser el Betis de Pellegrini. Con pinta de cansado y aturdido por la presión del Rayo, hasta entonces sólo había sido un sucedáneo. No obstante, este equipo ha aprendido a sufrir hasta cuando se presenta como medicamento genérico.

Puñales por la banda izquierda del Rayo

Precisamente Luiz Henrique, muy activo en ataque desde el inicio, tuvo bastante que ver en los problemas del Betis en la primera parte. Entre que no defiende en exceso y aún no se entera del todo de la película, propició que la banda izquierda del Rayo lanzara puñales envenenados continuamente con los García, Fran y Álvaro. Aitor Ruibal, que tampoco es propiamente defensa, bastante tuvo con multiplicarse ante el aluvión que concentraba todo el peligro de los locales.

Los de Iraola fueron hundiendo al Betis en su campo y a los veinte minutos Camello igualó la contienda. La misma mala suerte que tuvo el Rayo en el primer gol, la tuvo el Betis en la incursión de Lejeune que luego dio lugar al empate. En ésas el Rayo mereció mucho más. Hasta que el cuadro bético se serenó un poco, halló a sus referente Fekir y Canales, y principalmente vio el gran fogonazo de su relámpago. Luis Henrique la cogió casi en medio campo, le hizo el burricate a Fran García y la puso con la pierna mala donde ningún portero llega. Otra vez en ventaja y a recuperar la identidad.

Pellegrini, en la banda de Vallecas junto al cuarto árbitro (Foto: LaLiga).

Ya no volvió el Betis desbordado, acogotado y nervioso. Pellegrini vio también que Guardado no se bastaba en mediocampo y dio entrada en el descanso a Guido Rodríguez para recuperar el equilibrio que faltaba. Lo clavó el chileno y todas las piezas verdiblancas parecieron ajustarse definitivamente.

Año nuevo, la misma (buena) vida con Pellegrini

Las tuvo el Betis para haber cerrado el triunfo, sobre todo con dos palos de Canales y Álex Moreno, pero también con Fekir y el burbujeante Luiz Henrique. El Rayo se había oscurecido ante el brillo bético. Tiene mucho mérito lo que está haciendo Iraola con esa plantilla, aunque más tiene el de Pellegrini con la suya. Porque el resto de cambios no aportaron mucho, ni siquiera Juanmi. Da igual, porque se supo cerrar bien y salir con tremendo peligro a la contra.

El golazo anulado con razón a Isi fue de lo poco realmente destacable del Rayo en la segunda parte. Más corazón y balones bombeados que peligro real, y un escaparate de delanteros de nivel que poco hicieron ante la seguridad del Betis en balones laterales y aéreos. Sin hacer ningún partido de postín, el cuadro verdiblanco recuperó la sonrisa del triunfo tras tres partidos y el sabor de los puestos europeos que podría haber perdido con otro resultado. ¿Que está tieso? Puede, pero aun así compite; y gana. Año nuevo, la misma (buena) vida con Pellegrini.

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