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Seedorf controla hasta la megafonía pero debuta con derrota

Carlos Alberto FernándezA Coruña, 12 feb .- Desde que llegó al Deportivo la semana pasada para reflotar a un equipo hundido en la clasificación de LaLiga Santander y en el aspecto anímico, Clarence Seedorf se propuso corregir cuestiones tácticas y, sobre todo, controlar todas las cuestiones motivacionales, hasta la música que sonó por la megafonía, pero debutó con derrota.
El técnico, en su estreno en los banquillos del fútbol español tras dos experiencias efímeras en el Milán y el fútbol chino, asumió el reto de un Deportivo que, como jugador, le eliminó de la Liga de Campeones en 2004 tras endosarle un 4-0 en Riazor en cuartos de final.
"Eran otros tiempos para todos", dijo en su presentación como entrenador del Deportivo, el tercero de esta temporada, un banquillo que quema, un equipo que lleva cuatro años jugando con fuego tras haber perdido dos veces la categoría desde entonces y haberla recuperado por última vez en 2014.
Seedorf se marcó como objetivo principal convencer a sus jugadores de que la permanencia es posible, que la clasificación no hace justicia a la calidad que tienen los blanquiazules, y para conseguirlo les recetó una terapia de urgencia: una minipretemporada con tres días de dobles sesiones de trabajo y concentraciones al mediodía para controlar la alimentación y conocerles.
El viernes, sábado y domingo volvió a un plan de trabajo convencional para centrarse en preparar el partido ante el Betis, una final para el equipo coruñés, un partido para recuperar el pulso.
Quiso controlarlo todo. Desde el brazalete de capitán (se lo dio a Adrián López, uno de los que le eliminaron en la Champions cuando entrenaba al Milán), hasta la música que sonó por la megafonía de Riazor cuando el equipo calentaba en los instantes previos al partido.
El Deportivo ganó intensidad y agresividad, pero le faltó seguridad. Defensivamente evidenció problemas similares a los que se hicieron habituales con Pepe Mel y Cristóbal Parralo.
A Seedorf, abrigado en el banquillo, le faltó calentar y vestirse la elástica blanquiazul para controlar en el césped lo que como entrenador no puede hacer. EFE.

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