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Sólo los valientes se atreven con el quinto

Akinfeev tras detener el lanzamiento de Aspas (Foto: EFE).
Alberto Bravo

Sólo los valientes se atreven con el quinto, con el penalti del todo o la nada, con el que quedará en el recuerdo de la afición. Aspas, un especialista desde los once metros lo intentó y lo marró. Aspas mejoró a España, nadie puede dudarlo, pero en el momento cumbre apareció otro especialista, Akinfeev, para romper su sueño y el de todo un grupo que soñaba con reverdecer laureles.

Mismo guión para Aspas,el delantero del Celta volvía a recibir el encargo de Fernando Hierro de desatascar a una España plana, plomiza y sin ideas. De nuevo al moañés le daban poco más de diez minutos para arreglar todo lo que no se logró en los 80 restantes.

Con la entrada de Aspas llegaron las oportunidades, las mismas que con Diego Costa no existieron, se alió con Iniesta para poner en problemas a Akinfeev. España jugaba con otro ritmo ante el muro ruso. Lo intentó España en un arreón final que no fue suficiente.

Tampoco lo fue la prorroga, con Rodrigo en el campo, Aspas encontró un nuevo aliado. Los dos atacantes se intercambiaban la posición de '9' en un vano intento de perforar la reedición del 'Telón de Acero'. Hubo oportunidades, no del todo claras, pero lo cierto es que con Aspas en el campo la selección sí daba una mayor sensación de peligrosidad.

El duo Aspas-Rodrigo tuvo la última del encuentro, en el último minuto de la prorroga. Una combinación que desaprovechó el delantero del Valencia, que remató directo a las manos de Akinfeev.

Una tanda maldita

Llegaba la suerte de los onces metros, Iniesta marcaba el primero. Smolov hacía lo propio ante un De Gea que a punto estuvo de detener el remate del ariete del Krasnodar.

Piqué, protagonista con un absurdo penalti en la primera mitad ajustaba su disparo para marcar el segundo de España. Ignashévich lograba la igualada, le tocaba a Koke, que marraba su disparo, centrado y flojo.

Aspas ejecutando el penalti (Foto: FIFA).

Golovin adelantaba a Rusia. Sergio Ramos debía poner la igualada y lo lograba engañando al meta ruso. Empate a tres, Cheryshev volvía a adelantar a Rusia. El quinto era para Aspas, el definitivo, el ser o no ser, el que permitía una bala a España y falló, cogió carrerilla, pero el pie de Akinfeev tocó lo justo para desviar el balón.

España caía eliminada en los octavos de final, Aspas le dio aire durante muchos minutos, pero quedará marcado por un penalti fallado, el quinto, el que quedará en el recuerdo. Argumentos para quienes defendían que el del Celta no debía ser titular. Aspas fue el valiente, el que decidió tirar y el que falló. Se acabó el sueño de Aspas y de la Roja. España que tenía una oportunidad de oro para llegar lejos en Rusia cayó a las primeras de cambio, no por Aspas, sí por un juego lento, penoso, plomizo, aburrido y sin ideas.

España comenzó mal el Mundial con el caso Lopetegui, la fase de grupos fue el reflejo de un equipo sin alma, sin capacidad para lograr algo más que dar cientos de pases a la nada. La tanda de penaltis condenó a la selección ante la anfitriona, pero los males de la selección no estaban en el césped, estaban en los despachos y el banquillo.

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