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¿Qué fue de la fiel y fogosa afición del Athletic?

Eduardo Berizzo desesperado en el partido ante el Villarreal (Foto LFP)
Kuitxi

En la previa del Athletic Club-Villarreal, Javier Calleja Revilla, míster de 'los de la 'Cerámica', desvelaba con descaro y arrogancia su plan para asaltar La Catedral y expoliar la capilla donde San Mamés retiene el tesoro de Pitxitxi invictus y la delantera de los cinco aldeanos en los que L'Equipe se basó para su "Athletic: caso único en en mundo".

Si el enviado especial del prestigioso diario deportivo francés hubiera estado presente, junto al presidente Josu Urrutia, en el palco de San Mamés presenciando el duelo entre rojiblancos y los del 'submarino amarillo', sin esperar al final del partido, habría  informado a su director, vía wasap, de que sería conveniente una reunión de la redacción del periódico.

¿Para qué? Para sopesar si el título que un día se le diera al Club vasco debería seguir vigente... tomando en cuenta el vergonzoso comportamiento del grueso de la afición que se había dado cita en el 'estadio de Azkarate' para presenciar el quinto partido de liga que disputaban los de Berizzo. 

Yuri Berchiche refleja la derrota del Athletic ante el Villarreal (Foto LFP)

Y es que, repárese en el último botón de muestra que se le desprendió al abrigo del duelo, a falta de un número considerable de minutos para que Del Cerro Grande diera el cierre a la partida, cientos, miles de socios y algún que otro despistado con entrada habían empezado a desfilar por la fila de su butaca buscando la boca grande por la que vomitarse a sí mismos. No lo soporto. Me enerva. Me enfurece. Me sume en una tristeza infinita mezclada con una severa indignación. 

"Desorganizar el juego del Athletic"

Así. De una manera tan simple. "Ganaremos si somos capaces de desorganizar al Athletic". Pero cuando el juego del equipo y el Athletic van de la mano porque son un todo indivisible, basta que el equipo se deprima para que la afición cargue contra los suyos; o que la parroquia, con su silencio ensordecedor, castigue con saña a los leones para que el ambiente se enrarezca hasta tal punto que el rival no se vea obligado a tarea mayor que la de la simple espera.

Paciencia, muchachos, a cámara lenta el submarino, que la gabarra rojiblanca es un trasto que a nada que se le roce con un costado del submarino se irá a pique mientras su tripulación se arroja al agua 'pitando', botes salvavidas, flotadores, en lo alto de la proa una pareja de enamorados entona el canto de un cisne cuyo cuello se dobla y se enrosca en los cuerpos de los jugadores que aguantan el tipo aplaudiendo al respetable antes de perderse por la boca de los vestuarios en busca de la que sentirán la última ducha de sus  vidas.  

Iñigo Martínez se lamenta ante el gol de Mori (Foto: LFP)

Exhibición ante el Real Madrid. Hasta tal punto que la prensa escrita, visual y radiofónica al servicio de la casa-causa de Florentino Pérez se vio obligada a reconocer que aquel encuentro, que tan cercano queda, pero que tan lejano resulta, había sido "uno de los mejores partidos que los que conocen la liga al dedillo recuerdan".

El Athletic, a la altura del llamado "mejor equipo del mundo"

Una semana después, en el feudo betico del Villamarin, barrio Nervión, aprovechando que el Athletic pasaba por Sevilla, los de Berizzo se marcaron una primera parte de antología. Susaeta y su expulsión.

Con diez, gestionando una segunda parte en la que, amenazando el termómetro los 40, el equipo se vio obligado a trabajar más allá de sus fuerzas, o sea, de tripas corazón, de la flaqueza, todo lo que sirva para impedir que los de Setién se salieran con la suya, que es lo mismo que decir con lo de Estrada, porque reglamento sólo hay uno, pero árbitros son legión.

El del Barcelona-Girona sin ir más lejos, Suárez golpea con su mano en el cuello de un rival y la agresión le sale gratis, Busquets, ese "llámame Sergio, Gerardo", pega una patada tremenda, por detrás, se le va la olla a este fenómeno espigado, pero el árbitro entiende que el fútbol es un juego de contacto y lo de Busquets no fue sino el cuero de su bota contra la carne y el hueso de la tibia y el peroné. 

Unai Simón lamenta uno de los goles encajados frente al Villarreal (Foto: EFE).

La que se dice afición del Athletic ha pedido la cabeza de Markel Susaeta durante toda la semana. Demos gracias al comité de competición, que ha encarcelado al 'Flaco' eibartarra' para que su propia gente no lo lapide. Susaeta, Yeray, Dani García. Tres franquicias de la empresa de Eduardo Berizzo causando baja en un partido en el que tod@s, cronista incluido, tenían la esperanza del juego preci-o-so, del partido perfecto. Jugar bien y bonito. Y hacerlo durante el total de los minutos. Berizzo también lo firmaba. 

No lo soporto. Me enerva. Me enfurece. Me sume en una tristeza infinita mezclada con una severa indignación... 

Athletic... Villarreal. Dos equipos de ritmo muy lento, de juego pesado. La psique, el físico. Cansancio mental o cuerpos agotados, al limite sus fuerzas. Del frenesí frente al Real y el Betis al juego al ralentí de este duelo entre vizcaínos y castellonenses. Polémica con el compañero de localidad. El apela a lo mental; yo me decanto por la extenuación luego de dos partidos en los que los  cuerpos fueron exigidos hasta superar los límites humanos. Calor. Ahogo. Cuerpos no recuperados. Treinta y subiendo. Rozando los cuarenta en la Giralda y la Torre del Oro. Ambiente propicio para "desorganizar el juego del Athletic". Calleja dixit. Y lo mantiene. 

Un Villarreal atípico por lento, pesado y plano. El Athletic, aleccionado por Berizzo, no entra al trapo. El rectángulo es tablero. Partida de ajedrez. "Si no juegas a las damas ni con tu mujer", quién le puede exigir a Berizzo que ordene a sus chicos que muevan ficha. Juego callado. Silencio en la grada. ¿Qué es lo que falta que la aventura falta?...

El ritmo, la velocidad, la presión alta, combinación de once elementos tomados de... el fallo se paga caro. La pérdida es el mayor de los pecados. La grada empieza a afear el comportamiento de los suyos, su inacción, desidia al borde de la Ría. Y sin embargo, el cero a cero goles, el empate, el 'punto de la Federación'. ¿Dónde hay que firmar? Mi pregunta no está bien oída. La gente no se suma. No encuentro adeptos.

Aficionados del Athletic durante el choque. (Foto: LFP)

"El trabajo. El duro trabajo. "¡Pero si apenas ha comenzado la liga!"...Ya, pero exhibiciones como la del Real Madrid y Betis se pagan caras. No hay otra  explicación. Lentos, así los unos como los otros. Lentos en lo colectivo y en la carrera individual. La parroquia quiere ganar. Y jugar como los ángeles.

Y como ni lo uno ni lo otro, Calleja ha conseguido lo que pretendía y aireó: "Desorganizar al Athletic": La grada está  muerta, y en el más allá, dividida: "Como con Bielsa; como un calco de Cuco Ziganda". Del día del Real y del Betis a la noche de este miércoles de 'sargori' y fuego que cae a plomo, grillos en los tobillos, botas de hierro. Aquí no hay quien se mueva. 

Y mejor que así hubiera sido, y hasta el final, más vale punto en mano que tres en el aire, volando, como a la espera. De un fallo. Iturraspe, por enésima vez, es el Judas necesario para que se cumplan las profanas escrituras de Calleja. Por traición se toma su error. Un balón libre de dueño en el centro del campo. ¿Controlo, conduzco?... Estoy cansado, mejor golpeo. Empala. Balón martirizado que vuela y se cuela. Alea jacta est. El partido está cerrado. Lo ha ganado el que ha sabido aprovechar el fallo ajeno. 

Del Cerro grande durante el partido Athletic-Villarreal (Foto: LFP)

Iturraspe se retira al patio donde será flagelado, corona de espinas, ¿A 'Itu' o al ladrón insurgente?... ¡Libera a Barrabas!... Mel Gibson se queda con Ander para que protagonice "La Pasión del Athletic".

Una película que se repite. Cambia el mártir y las maneras de la cruz. San Mamés no es Catedral. La parroquia no son fieles. Circo es. El pan ya se comió como bocata en el descanso. Muerto el vasco gladiador, devorado el mártir de Lezama, vayamos a casa, Calleja barre con su mirada las tribunas y se queda con el 'cuento', San Mamés, Catedral, Athletic, quien te ha visto y quién te ve, Berizzo, mi colega, el 'enviado', preparando la maleta por si acaso, Ziganda era el demonio, el Toto Berizzo es el 'válido' que Marcelo Bielsa nos ha enviado para seguir haciéndonos daño.

Iturraspe, por enésima vez, es el Judas necesario para que se cumplan las profanas escrituras de Calleja

Capa, Nuñez, Iturraspe, qué mal día para ser de la partida. Ni el VAR es socorro que evita validar un cabezazo en falta 'como una casa'. En casa ya están muchos, preparando cena con mantel, cuchara y tenedor. Falta tragarse el tercer cazo de hiel. 

Calleja, que prometió "desorganizar al Athletic", al ver que no lo conseguía porque Berizzo había tomado cuenta, ordena a sus 'elementos' que 'provoquen' a la grada hasta la pérdida de su paciencia. Desorganizando por contagio, de manera indirecta.

Ekambi anota el 0-3 en la meta de Unai Simón en una contra (Foto LFP)

El cero a cero es miseria, y el juego, deplorable, el enemigo, por tanto, está en casa, son los socios, abonados, los del pack y los de la entrada. "Vencido y desarmado el ejército local, la tropa de Javier Calleja Revilla invade Bilbao haciendo explosionar la última bomba del partido".

Fácil fue la conquista. Si en Masada, si en Numancia, quitarse la vida antes de ser asesinados, en San Mamés fue la huida la forma más cobarde que escogió gran parte de la afición para dejar desamparada su sagrada Catedral. En sus entrañas se regodeó la tripulación del submarino que atracó en el muelle de Noruega u Olabeaga. 

Este Athletic, que por sus dichos y sus hechos fue alabado tanto por la prensa tras el clásico frente al Real Madrid, se cuide de sí, se cuide de él solo, porque el mismo don que lo levantó  puede ser aniquilado por una afición que vería con buenos ojos, tras un tropiezo que no está dispuesta a tolerar, ni perdonar por motivos que ni su psique entiende, que Eduardo Berizzo fuera cesado junto a su parafernalia de seguido a ese partido en el Camp Nou, estadio en el que al Athletic le desean la mayor goleada. 

Iñaki Williams no tuvo su mejor noche y sigue sin marcar en San Mamés

Es lo que siento. Es lo que pienso. El Athletic Club, de un tiempo, muy largo, a esta parte se está quedando con una afición que no se merece. Es por ello que sería muy sano que tanto hombre o mujer que abandonan su localidad diez minutos antes de que termine el partido se acerquen a Ibaigane y entreguen en las oficinas del Palacio su carne de soci@.

Sin peñistas el Athletic desaparece

Este Athletic no se merece la traición, el abandono, la deserción. En la Semana Santa de 2002, aprovechando la incursión en las sierras de Cazorla y Segura, me acerqué a Sabiote, el lado rojiblanco que cierra el triángulo mágico de Vandelvira. 

Allí, en la sede de la Peña "Athletic Club- El Castillo de Sabiote", disfruté  de la espectacular remontada del Athletic en los 'Campos de Sport del Sardinero'. Puedo asegurarles que nunca sentí más amor hacia Athletic que el que desprendían los corazones de aquell@s buen@s jiennenses.

Ni un insulto, ni un reproche, ni un gesto de decepción. Fue por ello que cuando el 'gallo' Etxeberria marcó el "bakalao" que consumaba la remontada [3-4], me levanté  de mi silla y correteé por la estancia inundado por una emoción que no cabe en estos escritos.

Athletic, gu gara?... Athletic, beti zurekin?... ¿Recuerdan la escena de Jesus de Nazaret entrando en el templo y desbaratando los tenderetes de los mercaderes a golpe de latigazos?... Pues eso: la Catedral, profanada por los que presumen de ser sus fieles. Y mi fusta, olvidada en el cajón de un armario de la casa de los sueños.

Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', exfutbolista y periodista

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