El uno por uno del Sevilla ante el Girona: Vlachodimos salva a un equipo lleno de suspensos
La mano de Victor Reis que ni Gil Manzano ni el VAR quisieron pitar al Sevilla
El Sevilla se lleva un punto tras una primera mitad mediocre
El Sevilla sumó un agónico punto ante el Girona (1-1) tras empatar en el descuento y detener un penalti de Stuani fuera de tiempo.
Las notas del Sevilla ante el Girona:
Vlachodimos [10]: es el repetidor de curso, es el abusón en el equipo de los malos, es el único, repito, único futbolista élite de toda la plantilla. Es inexplicable que este portero juegue en este equipo y, a pesar de todo, no es suficiente. Si no llega a ser por él, este equipo habría recibido al menos tres en la primera mitad y se hubiese ido perdiendo.
José Ángel Carmona [1]: no estoy seguro si su encuentro ha sido malo o solo lo ve así la "prensa venenosa". Muy deficiente (por no decir lamentable) encuentro del canterano, que empezó mirando a Bryan Gil en el primer tanto y se llevó incluso algunos pitos de una afición que empieza a estar muy cansada de sus errores.
César Azpilicueta [2]: lejos de su mejor versión, no le ayudó en nada el mal inicio del Sevilla. Se marchó al descanso, tal y como adelantó Matías Almeyda en la previa.
Nemanja Gudelj [3]: habitual en las fotos, esta vez no cometió demasiados errores groseros. Como cada año, a pesar de su dudoso nivel, acaba siendo indiscutible.
Kike Salas [6]: el segundo gran héroe de la tarde. Tuvo mala suerte en el tanto del Girona y anotó el gol del empate pegándole con el alma, con el corazón. Se marcha con una sonrisa enorme a pesar del empate.
Gabriel Suazo [2]: Almeyda defendió su titularidad por experiencia, pero a veces eso no es suficiente. El chileno mejoró en la segunda mitad, pero acabó cometiendo el penalti en el último minuto.
Batista Mendy [2]: completamente perdido. Ni defendió, ni atacó, ni apoyó, ni acompañó. Otro que se marchó con cara de no haber entendido la cita.
Lucién Agoumé [2]: al ritmo que jugó este domingo es absolutamente imposible brillar en la élite. Todo muy lento, todo con más toques de lo necesario. Horrible, como su compañero en el centro.
Peque Fernández [3]: en un Sevilla tan sumamente mediocre, es el único que, por momentos, tiene algo de brillo. Acabó enfadado con todos, con alguna entrada muy pasada, con gestos hacia sus compañeros y un córner indigno de Primera División. Puede que por ello Almeyda lo quitase al descanso.
Akor Adams [3]: siempre necesita un segundo más: para salirse del fuera de juego, para comenzar la carrera o ver el desmarque. Esta vez también lo necesitó en sus acciones defensivas, en la que pareció estar completamente desconectado. Horrendo.
Neal Maupay [4]: se pasó el encuentro haciendo gestos más para la foto que para el resultado. Como le sucedió en Mallorca, pasó desapercibido durante gran parte del partido y las que tuvo, esta vez, no las marcó.
Suplentes:
Juanlu Sánchez [4]: mejoró a Carmona -aunque no era demasiado complicado-, puso empeño, actitud y ganas, pero no estuvo lo fino que necesitaba su equipo.
Oso [6]: se le pueden discutir muchos gestos o decisiones, pero el chico volvió a ser lo más potable de su equipo. Aportó ganas, movimientos, centros y un peligroso disparo.
Chidera Ejuke [6]: a pesar de haber fallado en algún centro, cambió el ritmo por completo de su equipo, aportó desequilibrio, velocidad y peligro al ataque.
Djibril Sow [3]: cuesta recordar el último día que Sow fue importante, no digo clave, simplemente importante. No cometió demasiados errores y tampoco aportó demasiado.
Alexis Sánchez [2]: como bien dijo Matías Almeyda, a veces ser el más profesional no es suficiente. Lento, sin ritmo, con algún chispazo, pero sin lo necesario para ser diferencial. Lejos de ser el jugador que llegó en verano.
Matías Almeyda [5]: su cara en el gol de Kike Salas lo dice todo. Va a necesitar algo más que su profesionalidad, su empeño, sus horas de trabajo y sus ideas para salvar a este equipo tan mediocre. Fue valiente en el descanso y tuvo premio.
