Ilyas Chaira 74´
Ilyas Chaira rompe cuatro meses de espera ante el Girona
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Cuatro meses después, el Real Oviedo volvió a ganar. Y lo hizo como se ganan los partidos que marcan temporadas: sufriendo, resistiendo y explotando el Tartiere en el momento justo. El 1-0 ante el Girona no solo vale tres puntos vitales en la lucha por la salvación, también corta una racha desesperante y devuelve al oviedismo una sensación que empezaba a olvidarse: la de celebrar.
El partido fue una montaña rusa emocional. El Girona dominó con claridad la primera parte, generó ocasiones muy claras y obligó a Aarón Escandell a sostener al equipo cuando más lo necesitaba. El descanso llegó con silbidos y gritos hacia la directiva, reflejo de la ansiedad acumulada. Pero tras el paso por vestuarios, el escenario cambió por completo.
Cazorla cambia el partido y Chaira desata la locura
La segunda mitad fue totalmente del Real Oviedo. Almada movió el banquillo con decisión y encontró la tecla clave con la entrada de Santi Cazorla. El balón empezó a circular con sentido, el equipo ganó pausa y el Girona se fue diluyendo poco a poco, atrapado por la intensidad local y el empuje de la grada.
El gol era cuestión de tiempo y llegó en el minuto 73 en una jugada coral que explica por qué el fútbol también es intuición y talento. Pase quirúrgico de Cazorla, desmarque de Viñas, continuidad de Thiago Fernández y definición de Ilyas Chaira, que empujó el balón para firmar un tanto largamente buscado y brutalmente celebrado.
A partir de ahí, nervios, cambios y un Girona volcado. Stuani rozó el empate de cabeza, Witsel probó desde fuera y el Tartiere aguantó la respiración hasta el último segundo. Almada reforzó el centro del campo con Dendoncker para blindar una victoria que se resistía desde hacía demasiado tiempo.
El pitido final fue liberador. El Oviedo sigue en problemas, pero ya no está hundido. Ha demostrado que compite, que puede ganar y que, cuando el Tartiere empuja, todo es posible. Cuatro meses después, el Oviedo volvió a sonreír. Y esta vez, nadie quería que se acabara.
