Para deleitarse: la parada imposible de Bono al más puro estilo Iker Casillas contra Robben
Detuvo un cabezazo a bocajarro y un mano a mano ante Senegal en la final de la Copa África
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Hay paradas que no solo salvan un gol. Hay paradas que detienen un partido entero. Y la que firmó Bono, ex del Sevilla, ante Senegal en la final de la Copa África pertenece a esa categoría reservada a los porteros que aparecen cuando todo se rompe. Cuando Ndiaye se plantó solo ante él, Marruecos ya había avisado: el peligro era real y el margen de error, mínimo. Entonces llegó el pie. El reflejo. Lo imposible.
Una intervención que evocó de inmediato otra imagen grabada a fuego en la memoria del fútbol: Iker Casillas ante Arjen Robben en la final del Mundial de 2010.
Bono, omnipresente desde el inicio
No fue una aparición aislada. Bono llevaba varios minutos sosteniendo a Marruecos. Primero, en el arranque, sacando un cabezazo a bocajarro de Pape Gueye tras un córner. Después, repitiendo guion con otra intervención decisiva ante el mismo jugador. Senegal avisaba una y otra vez, especialmente a balón parado, y el guardameta marroquí respondía siempre.
Pero el momento que elevó su actuación a otra dimensión llegó en el minuto 37. Ndiaye, solo, con todo a favor. El estadio ya veía el gol. Bono no.
Con el pie, como hizo Casillas en Johannesburgo, sacó un remate que parecía definitivo. Un gesto instintivo, felino, casi imposible. Una parada de las que cambian inercias y apagan euforias.
El eco de Sudáfrica 2010
La comparación fue inevitable. Aquella noche del 11 de julio de 2010, Casillas esperó hasta el último segundo para sacar una pierna salvadora ante Robben, manteniendo con vida a España camino del título mundial. Catorce años después, Bono repitió el gesto: mismo recurso, misma frialdad, misma trascendencia.
No era solo una parada. Era un mensaje: Marruecos sigue en pie.
